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Compañeros que van más allá de una moda pasajera: los gatos

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Conversamos con una tenedora de gatos que bien los conoce y disfruta. Más allá de modas que dicta la sociedad de consumo, los felinos han estado en momentos muy especiales de su vida. Hoy, como muchas otras personas, los disfrutan en sus apartamento, nos comparte su experiencia.
Bienvenidos a BiciUrba.

Estar conectados, en realidad cuánto cuesta en recursos del planeta

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Si internet fuera un país sería el sexto con mayor gasto energético y el primero en población, con algo más de 5.000 millones de personas con acceso a la red y un consumo de 97 zettabytes de datos.

Ya ni es fascinación, lo hemos naturalizado tanto que ni nos damos cuenta que estamos conectado a una gigantesca red omnipresente que lo impregna todo en nuestras actividades cotidianas. Desde saludar a la familia y allegados, trabajar, hacer negocios, asistir a la consulta médica, o estar en clases de toda índole, pagar impuestos, controlar la casa o el auto con telecomando, o visitar un museo en recorridos que no haríamos de cuerpo presente por tiempo, presupuesto y porque tocaría viajar, y no todos nos podemos dar ese lujo.

De los primeros celulares con antena externa, a los minicomputadores que llevamos a todas partes ha pasado mucha tecnología. Más rápidos, con mayor almacenaje de información, mejores cámaras fotográficas y de video, conexión multimodal en cualquier lugar del mundo, de carga rápida para no perder tiempo cargando baterías, todas estas características que las vamos asimilando muy rápido, no da lugar a pensar que es lo que las mueve realmente.

Sume el poder de cómputo de portátiles y estaciones de mesa. En la realidad son máquinas de no creer y en las que no reparamos, solo esperamos que funcionen en cualquier momento y en cualquier actividad que tengamos a bien desarrollar. Todo interconectado, fácil de operar y tristemente desechables. Algunos irreparables porque fueron diseñados así, con obsolescencia programa para mantener vivo el negocio de la venta de estos aparatos.

Pero estamos interconectados y esos tiene unos costos en dinero y recursos naturales gigantescos. En la actualidad, unos 5400 millones de personas utilizan internet y las ventas del comercio electrónico empresarial aumentaron de 17 billones de dólares en 2016 a 27 billones en 2022 en 43 países. Para producir dinero digital – bitcoins- la energía necesaria para la extracción alcanzó los 121 teravatios el año pasado, más que la consumida por la mayoría de los países pequeños o superior al consumo anual de Bélgica o Finlandia, cifra nada despreciable.

Hace dos años atrás los centros de datos mundiales consumieron 460 teravatios hora, el equivalente a la energía utilizada por 42 millones de hogares en Estados Unidos en un año. Se espera que esta cifra se duplique en 2026. Esto también se puede calcular en emisiones contaminantes que van entre el 1,5% y el 3,2% de las emisiones mundiales de efecto invernadero, cifra similar a la del transporte aéreo y marítimo.

«Google reveló que, en 2022, el consumo total de agua en sus centros de datos y oficinas ascendió a unos 21,2 millones de metros cúbicos. Para el mismo año, Microsoft su consumo de agua era de 6,4 millones de metros cúbicos». Según Microsoft, sólo la formación para ChatGPT-3 requirió un consumo estimado de 700.000 litros de agua potable.

Hacer o vivir del comercio en línea, es un mundo de no menos de 100 millones en 2000 a 2300 millones en 2021 de dólares. Este aumento ha provocado un incremento del 30% de los residuos digitales entre 2010 y 2022, hasta alcanzar los 10,5 millones de toneladas en todo el mundo. Los países desarrollados generan 3,25 kg de residuos digitales por persona, frente a menos de 1 kg en los países en desarrollo y apenas 0,21 kg en los países menos adelantados, lo que constituye un indicador más de la desigual distribución de los beneficios que conlleva la digitalización.

El consumo de energía eléctrica va en constante aumento, dado que los procesos de la IA, que no solo es al Chatgpt, estan en todos los sistemas de transporte interconectados o auto conducidos entre otras; solo considere en dónde no hay un proceso digital de este orden, todo hoy está sumergido en esa tecnología, y para ello se requiere minerales que se encuentran en África como el 55% del cobalto mundial, el 47,65% del manganeso, el 21,6% del grafito natural, el 5,9% del cobre, el 5,6% del níquel y el 1% del litio.

En nuestra América, el oro, el litio y otras materia primas, que supondría ser una oportunidad para equilibrar los niveles de pobreza frente a los de la riqueza que se vive en los países bases de las principales mineras, que son protagonistas de desastres ambientales de todo orden, corrupción y en general, son sinónimo de pobreza y expropiación. La demanda mundial de materias primas energéticas limpias ya está impulsando la inversión extranjera directa en América Latina, y específica que representa el 23% del valor de los proyectos totalmente nuevos de la región en los últimos dos años.

Más allá de los resultados de las políticas de contratación, explotación y desarrollo de recursos naturales en todos los campos, es importante preguntarse como usuario, cuánto cuesta toda esta magia digital que nos rodea y que nos facilita la comodidad de la vida interconectada y global. Energía eléctrica, agua, gas, petróleo, minería, daños ambientales irreparables, explotación de comunidades y argumentos populistas para continuar guerras sin término, esto y muchas otras realidades están, pero no las vemos. Estamos muy ocupados con el celular, trabajando con el PC o siguiendo la ruta que nos da Google Maps, eso sin contar con la aspiradora inteligente que asea nuestra vivienda.

Todos son consumos planetarios que ni sospechamos que ocurren y que como usuarios tecnológicos, también son nuestra responsabilidad.

Fuente: informe sobre la economía digital elaborado por la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

“A muchos les falta el termómetro social de saber lo que viven los argentinos de a pie” monseñor Jorge García Cuerva

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Javier Milei participó en el Tedeum junto a Victoria Villarruel y su gabinete. La conmemoración religiosa se desarrolló en la Catedral Metropolitana y participaron el jefe de Estado y los ministros.

Son muchas realidades de angustia y pobreza que están sufriendo una inmensa población de argentinos, de forma especial los dos extremos de la cuerda poblacional, los más jóvenes y los viejos. No es la primera vez que esto sucede en el país del Sur, en su historia económica se han vivido los extremos más recalcitrantes. De gobiernos y ministros de hacienda que han hipotecado el patrimonio económico y productivo, como aquellos que se han acercado un poco a lo que consideramos un país en justicia social y progreso.

La apuesta de Javier Milei es cada vez más dolorosa, y solo la está iniciando. Para muchos es la apuesta que ya hicieron sus antecesores políticos que encontraron en Inglaterra un supuesto socio, que a la verdad consideraban al granero de América un vasallo del imperio, con costos astronómicos de deuda externa y finalmente la pérdida de las Islas malvinas. En el siglo pasado no hay gobierno que se salve, porque fueron tiempos de fugas de capitales, del parasitismo financiero, desinflación, hiperinflación, planes extranjeros impuestos desde Europa o de los USA como el Plan Brady; el saqueo a la renta petrolera, default, deuda creciente con el FMI y corrupción al interior del gobierno de Buenos Aires y de todas las provincias. Sin contar los horrores sin nombre de las dictaduras.

No basta entonces la riqueza natural del territorio, en alimentos, energéticos y ahora con el litio, pareciera que el destino del segundo país de sudamérica en extensión, no cambia y tiende a agudizarse en la pobreza , aún después de dejar el socialismo para entrar en las opciones de la derecha más recalcitrante. Y es el arzobispo de la Argentina, monseñor Jorge García Cuerva, durante la celebración del tedeum por el 9 de julio, quien advierte que “a muchos les falta el termómetro social de saber lo que viven los argentinos de a pie” y reclamó por la unidad para sacar a la Argentina adelante.

“Señor Jesús, muchos argentinos están haciendo un esfuerzo enorme, un esfuerzo que conmueve, un esfuerzo esperanzador. No permitas que lo cascoteemos con intereses mezquinos, con la voracidad del poder por el poder mismo, con conductas reprochables que sólo demuestran que a muchos les falta el termómetro social de saber lo que viven los argentinos de a pie. No hipotequemos el futuro”, y agregó que “demasiadas cosas ya hicimos mal en el pasado del que nadie se hace cargo, aunque el resultado es que en Argentina seis de cada diez chicos son pobres; niños con hambre revolviendo basura, chicos no escolarizados, o con una instrucción demasiado básica, no pudiendo leer de corrido o interpretar un texto”, haciendo referencia al Plan Nacional de Alfabetización,y aseguró que “la educación básica tiene que ser el primer objetivo de un plan de desarrollo, porque el hambre de instrucción no es menos deprimente que el hambre de alimentos: un analfabeto es un espíritu subalimentado”.

En el marco de la ceremonia religiosa del Tedeum, García Cuerva leyó un versículo de la Biblia con la historia de un paralítico a quien curó y perdonó sus pecados, y trazó un paralelismo con la historia del país: “Le presentaron a Jesús un paralítico tendido en una camilla; tantos hermanos paralizados hace años en su esperanza, tantos atravesados por el hambre, la soledad, y una justicia largamente esperada; tantos argentinos tendidos sobre una manta en el frío de las veredas de las grandes ciudades del país; tantos postrados a consecuencia de la falta de solidaridad y el egoísmo. En definitiva, una Argentina que nos duele hace mucho, que se dice independiente hace 208 años, pero que aún hoy sufre las cadenas de diversas esclavitudes que no nos dejan caminar como pueblo hacia un desarrollo pleno y una mejor calidad de vida para todos”.

El arzobispo aseguró que “el gran objetivo” de todos debe ser “que Argentina se cure, que Argentina se ponga de pie, que Argentina camine, que Argentina se independice de las camillas que la tienen postrada, paralizada y enferma. Porque como decía el Papa Francisco: hoy no hay tiempo para la indiferencia. No nos podemos lavar las manos con la distancia, con la prescindencia, con el menosprecio. O somos hermanos o se viene todo abajo”.

Asimismo, afirmó que hay que “insistir una y mil veces en forjar la unidad entre los argentinos, más allá de nuestras diferencias, porque para la cultura del encuentro no hay límites, nadie es prescindible, nadie es descartable. Necesitamos aprender a reencontramos y reconocer que somos una comunidad; dejar de lado personalismos y generar consensos y acuerdos que permitan, a la creatividad y audacia, abrir nuevos caminos; es urgente entender que nos necesitamos, que somos hermanos, hijos de la misma Patria”.

Aún falta mucho del actual gobierno, aunque los índices de inflación y por ende del costo de la vida sigue aumentando, el nivel de desempleo y la migración de jóvenes y sus familias, enturbian aún más el panorama para una inmensa población que se queda, en muchos casos, porque no hay otra opción. Es el retrato de políticas económicas que se han desarrollado en la historia republicana argentina en beneficio de muy pocos, de los cuales con sus riquezas hacen añorar la historia de un país rico, cosmopolita, de primer mundo, pero que en realidad fueron de aquellos que se enriquecieron a costa de vender territorio, riqueza natural, y su alma al poder imperial de turno, tanto de ayer, como de hoy.

Y como en los demás países del continente, pareciera que no pueden salir de su círculo de horror, que conlleva miseria, explotación y destrucción. Cada nación latinoamericana vive su realidad enmarcada en guerras internas, exclusión social, populismo, crimen y corrupción que no van de acuerdo a un territorio magnífico con todos los recursos necesarios para ser el mejor lugar para vivir. Pueden más los intereses particulares de unos pocos, tanto nacionales como internacionales, sobre el total de la población.

Conversaciones de adultos sobre temas fundamentales

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Foto de archivo, los protagonistas de esta historia prefieren el anonimato.

Hace poco sostuvimos una conversación con personas de la tercera edad. Profesionales con posgrados y reconocidos en su ejercicio profesional, algunos aún trabajando, la mayoría jubilados. A la pregunta ¿Qué es lo que nos amarra a esta realidad que vivimos? Las reacciones variaron, algunos terminaron muy circunspectos, otros muy risueños pero al final, se lograron estas líneas de respuestas.

El tener. Desde pequeñitos nos enseñan a tener. Eres dueño de tus juguetes que con los años van cambiando de tamaño. Del carrito de plástico al automóvil del año, todo el tiempo es tener. De la casita de muñecas a la casa y ojalá grande, cómoda, con jardines y en lugar apacible lejanos de imágenes de pobreza y precariedad. Junto a esto, nos enseñaron que la imagen que proyectas es fundamental, por eso el vestuario de moda es obligación, que en el caso de las mujeres se vuelve un tema inagotable, que va más allá de la ropa, al maquillaje y toda una parafernalia para estar en el estándar que se ha establecido de belleza occidental.

La academia. Otra lucha constante el tema escolar a todos los niveles. Aquí la carrera es superlativa porque tienes que cumplir con estudios posgraduales que te garantizan un nivel de vida en concordancia. La realidad es que en muchos casos esto no sucede. En esa escolaridad permanente se te va la vida, horas de descanso, presupuestos y sueños de triunfo. Ahora bien, si es el pasaporte para vivir en el extranjero, estudiar y si lo quiere buscar como quedarse a vivir allí. Si bien, los convocados disfrutaron sus posgrados, entienden que más allá del hecho de estudiar, es un parámetro establecido y si no logras llegar mínimo a una maestría ciertamente algunas puertas laborales no se abrirán.

Ahora bien, cuando eres empresario, el tema se complica. Ya no es tener la mejor hoja de vida posible, ahora te enfrentas a un mundo que no tiene piedad, la competencia de un mercado y la necesidad de investigar y desarrollar opciones a ese nicho que hoy en día, en una economía globalizada, debes luchar contra gigantes, especialmente asiáticos. Algunos han logrado crecer y sostenerse, pero sienten que tanto esfuerzo, tiempo y salud no llegará más lejos porque la mayoría de los «herederos» viven en otras latitudes y por muchas razones. Sus vidas ya no la hacen en el país de sus padres.

La familia. Para todos el esquema familiar es claro. Una esposa o esposo al que se unieron por amor y que se buscó mantenerlo aún después de más de cinco décadas juntos. Unos hijos, a los que siempre se buscó darles «lo que no tuvimos», con las buenas o malas consecuencias de tanta satisfacción de necesidad y muchos caprichos. Algunos de nuestros convocados ya son abuelos, y otros no lo serán ante la negativa de sus hijos a tener familia, aunque prefieren tener una relación con alguien y no necesariamente bajo un sacramento, como lo hicieron ellos, definitivamente más mascotas y no descendencia humana.

El prestigio y el poder. Entre todos concluyeron que estas dos realidades van juntas, y que cada una puede generar serios dolores de cabeza. Ambas, que realmente se mueven entre la soberbia y la avaricia, son motivantes para gastarse la vida en lograrlas, enmarcadas en el que hacer diario, en la profesión, la empresa, o en cargos que favorece que estas dos espinosas especies dominan nuestras acciones. En general el esquema cultural y social no invitan en todo momento a lograr nuestras metas, en el fondo más que nuestras, son las que nos han vendido.

En dónde está la felicidad. Todos encontraron que definitivamente no está en las cosas, primero se acaban, pasan de moda, pierden su utilidad, y ahora que consideramos la crisis climática, se han dado cuenta del daño originado con tanta contaminación de cosas prescindibles, pero que en su momento era el motivo de atormentarnos la vida. También se identificaron con el viajar y conocer mundo. A la final, cada viaje con el tiempo se ha convertido como en un sueño, del que solo dan razón cierta las fotos y videos, igual es efímero.

Lo que sí identificaron como felicidad de verdad, el servicio a los demás, desinteresado, con la gratificación de haber dado algo realmente importante, tiempo, conocimiento práctico y abrir caminos para los menos favorecidos de la fortuna, entendida ésta más allá de la dimensión del dinero.

Desde pequeñas a grandes iniciativas entendieron que eso si vale la pena hacerlo y que con el tiempo pudieron ver, que ese gesto de gratuidad y generosidad, la vida les respondió de formas más que generosas. Que el estar con otros y compartir sus realidades, les permitió entender para qué es la vida y que siempre, aún con resultados no tan deseados, sus acciones generosas le dieron sentido a su tiempo, sus conocimientos y el haber nacido en su país de origen.

Coinciden en que el egoísmo, la avaricia, la envidia, el deseo de notoriedad por los supuestos logros del tener, tanto en cosas, formación académica, enturbian la existencia. Y en estos tiempos tan particulares, ven como el deseo de satisfacer el placer físico, la inmediatez en todo, lo descartable que son las cosas, la locura ocasionada por drogas de todo tipo y la soledad e individualismo no son el camino cierto para ser felices. Entendieron que la existencia es muy corta, y que todo se sucede muy rápido.

Ahora, la mayoría, ya que están ajenos de lo que fue su etapa productiva y de logros, buscan la sencillez, donde el escenario urbano ya no es tan llamativo, especialmente por seguridad, orden y por la locura que encierra en ese correr diario como si se fuera a acabar el mundo ahora. Quieren dedicar su tiempo en el servicio hasta donde se pueda, vivir cómodos, con mesura, sin ostentar nada y disfrutar de la belleza del territorio rural. Un sueño que pocos logran en realidad. Quieren tener salud para no molestar a los familiares o amigos, y no quieren estar solos.

Se les preguntó ¿Cuál es el eje de las desilusiones humanas? Concuerdan con lo impuesto por una sociedad de consumo deshumanizada, donde solo importan los rendimientos económicos, aún destrozando la vida del planeta. Esa lucha por tener, que a la final no tienes nada, porque todo lo material se queda aquí, en esta realidad. Esa agonía de la competencia por el éxito, es un esquema que nos priva de la felicidad verdadera. Ser sencillos, prestar un servicio social, agradecer y construir una mejor sociedad, entendida ésta desde lo más cercano: la familia que hemos conformado, si dan alegrías.

Después de esta conversación coincidieron en que la soledad es un enemigo para la mente y el cuerpo. Que siempre es grato conversar, departir, sentirse parte de un grupo, ser útil sirviendo a los demás y sentir que la existencia si valió la pena. Todo lo demás sale sobrando porque nos aleja de la verdad y de la espiritualidad, que deberían ser los ejes fundamentales de esta transcurrir que llamamos existencia terrenal.

La música se identifica con cada época

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Conversamos con el maestro Oscar Contreras sobre este idioma universal que interpreta la cultura que vamos construyendo, los retos de los artistas en estos tiempos de la IA y el mundo social y cultural que le acompaña. Un podcasts de BiciUrba que esperamos lo encuentre muy ilustrativo.

Más que una simple aventura, una forma de vida que funciona

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Quizás ha encontrado videos en YouTube, o reseñas en Facebook, Instagram, Tik-Tok y demás plataformas de personas que decidieron dejar el modelo de vida occidental, para dar rienda suelta a sus sueños y recorrer el mundo. Casi siempre son profesionales que dedican su tiempo al trabajo, a pagar los créditos de la compra de vivienda, auto y demás cosas a las que somos convocados todos los días. No son locos, son bastante cuerdos, formados académicamente, jóvenes, aunque hay jubilados que decidieron dejarlo todo.

Coinciden en que hay que tomar la decisión, no arrepentirse, trazar un plan de viaje, tener una base económica que no va cubrir la totalidad del viaje, un vehículo, tomarse de las manos y arrancar. Eso en cuanto a parejas o familias. También los hay solitarios que van con autos, motocicletas, bicicletas y los más osados caminantes. Todos coinciden en lo mismo: siempre en cada situación compleja hay quien te tienda la mano para auxiliarte. Aquí sí que vale el tener fe que mueve montañas.

La pregunta más constante, más allá del vehículo en cuestión es cómo logran pagar el viaje, que para muchos representa más de veinte años rodando como el caso de la familia Zapp, argentinos que hicieron su familia viajando por todos los continentes. Y la magia estriba en que a todos nos encantan las historias de viajes, de lugares a los que muy probablemente solo los veremos en la pantalla, pero que ellos si se atrevieron a hacer. Esas historias están en las plataformas de internet y ruedan, literalmente, en las redes sociales. Esto monetiza y financian buena parte del presupuesto. Por otra parte venden accesorios de vestuario, escriben libros que se compran en la web, y de vez en cuando reciben algún patrocinio por parte de las marcas de sus vehículos.

Alguien diría, esto es para millonarios. La verdad que no. Nos enseñan entre otras a vivir con poco, con lo necesario. No pretenden tener el último grito en casas rodantes estilo norteamericano, aparatosas, gigantes y con una gran cantidad de inconvenientes, pues no caben en todas partes y en trochas se dificulta su paso, tanto por tamaño como por peso. Eso sin considerar consumos de combustibles y demás necesidades del automotor.

Aquí el tema es lo práctico, sencillo, útil y que no moleste. Los Zapp por ejemplo, viajaron en un Graham-Paige modelo 1928 y fue un total éxito. Juan Diaz de «Planeta Juan», tuvo sus automóviles y una camioneta en Canadá, ahora simplemente renta el auto por el tiempo necesario, y ya ha recorrido muy buena parte del planeta. Otros como Fernanda y Vicente, españoles, va en motos, igual Gustavo Cuervo, mexicano, los sudafricanos Michnus and Elsebie, en fin la lista de estos osados es bastante grande. Las motos tienen sus encantos y oportunidades de transitar por lugares donde una 4×4 tampoco va, porque no cabe, la moto si lo hace.

Pero no todo son maravillas. Igual se enfrentan a problemas de inestabilidad política en los países que visitan, robos, sustos con grupos armados, prohibiciones de muchos tipos, los mismos riesgos que presentan la ruta, conexión a internet, permisos complejos y limitados. Pero también encuentran muchas manos solidarias que les ayudan a salir avante. Y es comentario generalizado de todos, que hay más bondad en el mundo que las miserias que muestran los medios de comunicación.

Ahora bien, todos saben que es necesario tener su cuota de prudencia, de paciencia, tener toda la documentación requerida, tanto para ellos como para sus vehículos y así evitar contingencias complicadas. Los motociclistas no reconocen fronteras, las caravanas por su tamaño y peso, finalmente es una casa, deben considerar muy bien la ruta.

Tareas domésticas como lavar ropa, hacer mercado dejan de ser tan complicadas como lo hacemos en el día a día en nuestra “normalidad”. Siempre hay una solución en el camino, y ciertamente las camionetas van mejor equipadas y además con paneles solares tienen energía eléctrica todo el tiempo. Todos llevan sus computadores equipados con programas multimedia, servicio de internet distinto al que usamos en casa, drones para hacer los materiales que van publicando en la frecuencia que ellos mismos establecen. Saben usar las redes sociales para lograr los miles de seguidores que les ayudan a financiar el día a día.

Servicios de salud, seguros por toda contingencia de sus vehículos y una gran cantidad de APP les acompañan, porque también se ha desarrollado una serie de servicios de carácter global para acompañarlos en sus travesías.

Suena a fantasía, pero es realidad. Lo vienen haciendo desde hace tiempo, siempre encuentran la forma de continuar la conquistas de sus sueños y nos demuestran, que aún teniendo títulos profesionales, es mejor hacer realidad las metas propias y no pasar la vida construyendo los ajenos, endeudados, deseando libertad, pero aprisionados en un sistema que nos dice que seremos felices si logramos mantener un empleo, tener una casa, cambiar de auto cada cuanto tiempo, pagar la colegiatura de los hijos si los hay, o tener unas cuantas mascotas que gastan más que la crianza de un hijo.

Lo que si extrañan en la travesía es a la familia y amigos, aunque en el camino encuentran más familia y amigos que les ayudan a lograr sus sueños. Es cuestión de decidirse, ojalá no muy mayores, organizar bien el proyecto y arrancar.

Al terminar, después veinte años o más de travesía seguirán viviendo de lo mismo que les dio para cubrir los gastos. Sus libros están en todas las ventas digitales o físicas de literatura llenando nuestros espacios de monotonía con sus aventuras y travesías. Quizás usted se anime a hacer su historia en el camino y publicada en las redes sociales.

La huerta casera, opción económica de vida y bienestar

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La Dra. Adriana Chaparro nos comparte la experiencia de la huerta casera, sus opciones considerando los espacios urbanos, de nuestras viviendas y de zonas comunales que se pueden adaptar para esta experiencia con la vida de colores verdes. Variedades de vegetales, formas eficientes de irrigación con agua lluvia que ayuda al crecimiento y fortalecimiento de las plantas evitando en muy buena parte el uso de agroquímicos y más bien abonarlas con el compos que bien podemos hacer en casa.

Conocer bien nuestras plantas, como se relacionan entre sí y sus necesidades particulares, conocimientos que hemos perdido en la vida urbana. Disfruten de este podcast aquí en BiciUrba

La bici también exige tiempos y cuidados según la edad del usuario urbano

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El uso de la bicicleta como transporte urbano ofrece numerosos beneficios, pero también presenta desafíos específicos que varían según la edad del ciclista. Para los ciclistas no habituales y aquellos de tercera edad, es crucial tomar en cuenta la falta de reflejos, musculatura y habilidad.

La bicicleta se ha convertido en un medio de transporte urbano cada vez más popular, ofreciendo beneficios significativos tanto para la salud personal como para el medio ambiente. Sin embargo, su uso presenta desafíos particulares que varían según la edad del ciclista. Los reflejos, musculatura, habilidades, y la incidencia de enfermedades y accidentalidad, se mueven en los dos extremos, los muy jóvenes por descuidados y osados, y al otro extremo, la tercera edad que debe reconocer que sus habilidades han cambiado.

Una cosa es la bicicleta recreativa que se hace en parques o ciclorrutas especializadas y donde el usuario va a pasear, no es un trayecto para competencias o los afanes del día a día. Aquí lo importante es la recreación y el ejercicio pausado con total seguridad. Otra cosa es el usuario diario que ha optado por este vehículo por temas de economía, por conciencia ambiental y dejar el auto o los servicios públicos de transporte para otro momento. Además, fomenta un estilo de vida más saludable, ayudando a combatir enfermedades relacionadas con el sedentarismo.

Este ciclista diario y urbano logra mantener sus reflejos, habilidades motoras, concentración visual, auditiva y tiene la masa muscular necesaria para hacer sus recorridos con facilidad y buena disposición física. El hacerlo desde edades jóvenes le permite mantener un nivel físico que con el tiempo va mejorando y le facilita hacer trayectos más largos y exigentes, mientras que el ciclista casual adolece de esas condiciones que se van perdiendo con la edad. Y una actividad beneficiosa se complica, porque aquí el hábito del ejercicio constante si garantiza que lo pueda seguir realizando, su cuerpo recuerda como usarla, pero sus reflejos y habilidades lo hacen temblar y dudar de la ruta que pretende seguir, y puede perder el equilibrio ante cualquier contingencia por pequeña que sea. Así la falta de práctica puede llevar a un mayor riesgo de accidentes y lesiones.

Los reflejos son cruciales para la seguridad en el uso de la bicicleta, permitiendo al ciclista reaccionar rápidamente a los peligros. Y es claro, los reflejos se desarrollan y mejoran con la práctica continua. Los ciclistas no habituales, al no estar acostumbrados a responder rápidamente a situaciones imprevistas, están en mayor riesgo de accidentes. La falta de ejercicio diario, hace que el ciclista experimente fatiga muscular más rápidamente, lo que puede afectar su capacidad para controlar la bicicleta y mantener el equilibrio. El pedaleo constante fortalece los músculos de las piernas, mientras que el equilibrio y la maniobrabilidad requieren fuerza en el núcleo y los brazos.

La accidentalidad es un tema crítico en una ciudad como Bogotá, los ciclistas de tercera edad tienen una tasa de accidentalidad más alta en comparación con otros grupos etarios. En 2023, se registraron 250 accidentes que involucraron a ciclistas mayores de 60 años, de los cuales 35 resultaron en fatalidades. Las causas más comunes incluyen la falta de visibilidad, reflejos disminuidos y condiciones de salud preexistentes.

Según un estudio realizado por el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) de Bogotá, aproximadamente el 12% de los usuarios de bicicletas urbanas tienen más de 60 años. Esta cifra ha ido en aumento debido a las campañas de promoción del ciclismo como una actividad saludable para todas las edades. Si bien el ciclismo puede ayudar a prevenir enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, exige ser un ejercicio constante para que dé sus frutos, de lo contrario es una trampa que hay que evitar.

Los ciclistas habituales, pueden mitigar algunos de los efectos del envejecimiento, como mantener la salud cardiovascular, aumentar la resistencia muscular y mantener un peso saludable, también ayuda a mantener la agudeza mental, la coordinación y tiene efectos positivos en la salud mental, reduciendo el estrés y mejorando el bienestar general. La visión y la audición son esenciales para la seguridad en el ciclismo urbano que con el envejecimiento, estos sentidos tienden a deteriorarse, lo que puede aumentar el riesgo de accidentes. Sin embargo, la práctica regular del ciclismo puede ayudar a mantener estos sentidos más agudos, ya que los ciclistas deben estar constantemente alertas a su entorno.

    Los ciclistas habituales tienden a mantener mejores niveles de habilidades motoras y reflejos en comparación con aquellos que no practican este ejercicio regularmente. Además, el ciclismo puede tener efectos positivos en la salud mental, reduciendo el estrés y mejorando el bienestar general. En el caso de las personas de la tercera edad es importante hacer parte de clubes o asociaciones que se acompañan en los trayectos, además de participar en programas de educación y entrenamiento específicos para ellos, de forma tal que pueden mejorar sus habilidades y confianza. Estos programas pueden incluir entrenamiento en reflejos, equilibrio y manejo de la bicicleta en entornos urbanos.

    No descuidar las revisiones médicas regulares que ayuden a identificar y gestionar problemas de salud especialmente aquellas dolencias crónicas. Ciertamente el ejercicio físico que proporciona la bicicleta, no es una panacea, requiere un uso constante, mantener altos niveles en seguridad pasiva y activa, tanto en el vehículo como en el usuario. Si su presupuesto se lo permite, puede adquirir una e-bike con pedaleo asistido que le va ayudar bastante, pero la condición sigue siendo la misma, la frecuencia de uso.

      En ciudades como Bogotá, donde el uso de la bicicleta sigue creciendo, estas medidas son esenciales para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los ciclistas, especialmente los más vulnerables.

      Un efecto global y local que también nos toca a la puerta

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      La desertificación es un problema global que afecta el 45% de la superficie terrestre , lo que se manifiesta por la pérdida de tierras cultivables, los expertos aseguran que la inversión en la restauración de tierras, procesos agroecológicos junto con el uso de energía sostenible, son opciones rentables para mitigar este fenómeno.

      La desertificación, que es un efecto mundial, causa repercusiones como la sequía, la migración forzada y la reducción del acceso a alimentos. En Suramérica, estas consecuencias se sienten de manera particularmente aguda debido a la diversidad de ecosistemas y la dependencia de muchos países de la agricultura. Para enfrentarla efectivamente, es esencial abordar el problema desde los niveles de políticas y decisiones globales y de la acción local para mitigar sus efectos .

      Si las personas ya no pueden producir alimentos en sus tierras, se verán obligadas a emigrar, lo que puede tener graves consecuencias para la seguridad mundial. La competencia por el acceso a la tierra y al agua generan conflictos, afectando la homogeneidad de las comunidades y las economías nacionales.

      Se estima que hasta el 50% del PIB mundial podría perderse de aquí a 2050 debido a los problemas relacionados con la agricultura y la producción de alimentos, a menos que se aborde la cuestión de la pérdida de tierras y la desertificación. En Suramérica, este fenómeno afecta especialmente a regiones como el Gran Chaco y el noreste de Brasil.

      En lo que respecta a las tierras áridas y la desertificación, se calcula que el 45% de la superficie terrestre está afectada por este fenómeno y cerca de 3.200 millones de personas, es decir, un tercio de la población mundial, sufren esta realidad. Cada año se degradan cien millones de hectáreas de tierra, una superficie equivalente al tamaño de Egipto. Es necesario restaurar 1.500 millones de hectáreas de tierra para revertir los efectos de la desertificación.

      Una de las soluciones clave para enfrentar el deterioro de los suelos cultivables es la mejora de las técnicas agrícolas. Esto incluye prácticas sostenibles que reduzcan el impacto de la agricultura en la tierra. En Suramérica, técnicas como la agroforestería, la agroecología, la rotación de cultivos y el uso de cultivos de cobertura pueden ser efectivas. Estas prácticas ayudan a mantener la fertilidad del suelo con lo que se logra aumentar la productividad agrícola.

      La agroecología, como ciencia y práctica, juega un papel crucial en la protección del suelo cultivable, del agua y del medio ambiente rural. Este enfoque integra principios ecológicos en el diseño y manejo de sistemas agrícolas sostenibles donde se promueve la biodiversidad, mejora la fertilidad del suelo y utiliza métodos naturales para controlar plagas, enfermedades y la producción de abonos en una economía circular que aumentan la capacidad para retener agua y nutrientes sin usar agroquímicos.

      Promueve el uso eficiente del agua mediante técnicas como la captación de agua de lluvia, el riego por goteo y la gestión integrada de cuencas, prácticas que ayudan a conservar el agua, especialmente en regiones áridas y semiáridas.

      Los sistemas agroecológicos son más resilientes a los cambios climáticos extremos debido a su diversidad y adaptabilidad ya que soportar sequías, inundaciones y otros fenómenos climáticos extremos. La inclusión de diferentes especies de plantas y animales mejora la estabilidad del ecosistema y proporciona servicios ecológicos como la polinización y el control biológico de plagas.

      En Suramérica, la agroecología ha demostrado ser una estrategia efectiva para combatir la desertificación y promover el desarrollo sostenible. Iniciativas agroecológicas en países como Colombia, Brasil, Argentina y Perú han mostrado resultados positivos en términos de mejora de la productividad agrícola y conservación de los recursos naturales.

      Junto a esta forma de trabajar los cultivos, hoy las fuentes sostenibles de energía, como la solar y la eólica, ayudan a las comunidades a revertir la desertificación y la pérdida de tierras. Este tipo de energía permite la cosecha de agua, el almacenamiento y procesamiento y la reducción de la pérdida de alimentos, creando cadenas de valor a nivel local. El uso de represas, la generación a través del consumo de combustibles fósiles afectan directamente el suelo, las aguas y en general todo el ecosistema. El sol y el viento son protagonistas de cambios importantes para la generación de energía en regiones campesinas y rurales apartadas.

      La restauración de tierras degradadas es esencial para proporcionar más seguridad alimentaria y reducir los conflictos, no es una actividad cara, pero si absolutamente necesaria. Se estima que cada dólar invertido en la restauración de tierras puede generar hasta 30 dólares en beneficios económicos, lo que hace que la inversión en actividades de restauración sea rentable desde el punto de vista económico.

      La responsabilidad de enfrentar la desertificación no recae solo en las comunidades locales, sino también en los gobiernos y de forma especial en el sector agroindustrial y de monocultivos extensivos. Esta forma de producción es uno de los mayores impulsores del mal uso de la tierra en el mundo.

      Es crucial que los gobiernos y el sector privado colaboren para promover prácticas agrícolas sostenibles y reducir la presión sobre las tierras. Las políticas públicas deben enfocarse en reducir las subvenciones a las actividades agrícolas que dañan el medio ambiente y dirigir esos recursos hacia prácticas sostenibles.

      Además hay que considerar que los actuales y futuros fenómenos climáticos extremos tienen graves repercusiones en la tierra, las comunidades y las economías locales. No se puede proteger la biodiversidad o la tierra sin abordar la cuestión climática y viceversa.

      Algo más que el espectáculo de la recuperación de autos viejos

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      Desde el entretenimiento en Youtube a un mundo del desperdicio y del consumo sin límites, la industria automotriz

      Parte del sueño americano y del consumo que se ha impuesto por décadas la compra de un vehículo automotor es una meta por lograr. Esto en realidad implica préstamos bancarios, trabajo extra para pagar las cuotas y en muchos casos la perdida del vehículo y del capital por circunstancias indeseables para los poseedores de esas deudas que no pudieron librar.

      Cada año se ofrecen en el mercado variedad de modelos y tendencias, y nuevamente se vuelve a promover con campañas de publicidad que invitan al cambio del modelo que recién han comprado. Esto que se pensaría que es solo en los mercados norteamericanos, europeos y asiáticos, se da también en Suramérica. No es de extrañar en países que tienen esta industria como Argentina, Brasil y México, infinidad de vehículos aparcados en abandono, pero con matrícula, que bien se podrían chatarrear, aún así siguen ocupando espacios en calles o en lotes esperando un mejor destino.

      En años recientes, el mercado de vehículos automotores ha experimentado fluctuaciones significativas debido a factores como la demanda del consumidor, cambios en la regulación y políticas ambientales, así como innovaciones tecnológicas con los vehículos eléctricos y autónomos, que por ahora dejan un gran interrogante en su durabilidad, reparación y venta de segunda mano.

      En un mundo dominado por la rápida obsolescencia y el consumo desmedido, los vehículos que podrían seguir siendo funcionales se vuelven desechables, contribuyendo al desperdicio de recursos y al impacto ambiental negativo.

      Muchos autos que son abandonados por sus dueños aún están en condiciones relativamente buenas para ser utilizados, pero son descartados debido a razones que van desde modas cambiantes hasta problemas económicos personales o legislaciones que impiden su circulación. Esta tendencia se ve exacerbada por la cultura de consumo que promueven las grandes industrias automotrices americanas y europeas, las cuales fomentan el reemplazo frecuente de vehículos como parte de sus estrategias comerciales.

      La restauración y recuperación de autos abandonados es un fenómeno creciente que pone de relieve tanto las oportunidades como los dilemas éticos y ambientales de nuestra sociedad contemporánea. Son los Youtubers y otros creadores de contenido en plataformas digitales los que han desarrollado un nicho significativo al mostrar el proceso de restauración de estos autos abandonados.

      Las historias van desde la recuperación del vehículo, en lugares algunas veces insólitos, un simple lavado y brillado hasta reparaciones mecánicas complejas. Estos vídeos no solo entretienen a una audiencia ávida de contenido visual, sino que también subrayan el potencial desperdiciado de los vehículos que podrían haber sido revitalizados y utilizados por más tiempo.

      El fenómeno de la restauración de autos abandonados revela una paradoja cultural y económica. Por un lado, se evidencia el derroche inherente a la sociedad de consumo, donde la conveniencia y el deseo de novedad a menudo superan la consideración por la durabilidad y la sostenibilidad.

      Los videos por otro lado, argumentan que esta labor del reacondicionamiento genera empleo, impulsa el comercio de repuestos, herramientas y promueve avances en ingeniería y tecnología automotriz.

      Sin embargo, detrás de esta aparente justificación económica, subyacen cuestiones más profundas sobre el uso responsable de recursos y la gestión de residuos. La sociedad contemporánea está cada vez más consciente de la necesidad de reducir la huella ambiental y promover prácticas de consumo más sostenibles. En este contexto, la restauración de autos abandonados plantea preguntas cruciales sobre cómo equilibrar el progreso económico con la responsabilidad ambiental y dejar de ser una moda en las plataformas de videos.

      Es innegable que la industria del automóvil, tanto en su producción como en su consumo, representa una parte significativa del presupuesto y la economía de muchos países. Sin embargo, el enfoque tradicional en el crecimiento económico sin límite pasa por alto los costos ambientales y sociales a largo plazo asociados con el desperdicio y la obsolescencia programada.

      La popularidad de los vídeos de restauración de autos abandonados refleja una fascinación contemporánea por la artesanía, la ingeniería y la nostalgia. A medida que más personas se interesan por restaurar y preservar vehículos abandonados, también surge un movimiento hacia la valorización de la durabilidad y la calidad sobre la simple novedad y el consumo efímero.

      Para algunos, la restauración de autos abandonados es más que una afición; es un acto de resistencia contra la cultura del descarte y una declaración a favor de la conservación de recursos. Al rescatar y revitalizar vehículos que de otro modo serían chatarra, estos entusiastas no solo están creando valor económico y cultural, sino que también están promoviendo un enfoque más consciente y reflexivo hacia el consumo y la sostenibilidad.

      Mientras algunos celebran la capacidad de generar empleo y estimular la economía con la venta de autos nuevos, otros cuestionan el costo ambiental y ético de un sistema que prioriza el crecimiento económico a expensas de la sostenibilidad a largo plazo. En este contexto, los youtubers y otros creadores de contenido desempeñan un papel crucial al poner en primer plano estas discusiones y alentar un debate más amplio sobre el uso responsable de recursos en el mundo moderno.

      Del buen uso que hagamos de esta inversión que no es pequeña, podemos ayudar a conservar mejor los recursos que usa la industria automotriz y no hay que dejar de lado, que ésta también tendrá que acomodarse a una nueva visión de lo que representa ese gasto en generaciones más atentas a la vida del planeta, al uso de movilidades sostenibles, del transporte público y que ya no encuentran tan atractivo el auto de moda, prefieren la sencillez y la libertad que implica vivir si ataduras y gastos onerosos que se pueden evitar.

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