Ya hace más de treinta años que hicimos un trabajo en Salud Preventiva en el norte del Perú, en Piura, con la colaboración directa de los entes de salud pública. El proyecto, liderado desde el punto de vista médico, lo hizo el Dr. Manuel Arrunategui, un especialista en medicina rural. Fueron meses de recorrer temas, poblaciones y realidades de estas comunidades.
El proyecto de comunicación para el desarrollo, ubicado en la Universidad de Piura y financiado por Manos Unidas, buscaba prevención en salud a causa del Fenómeno del Niño Costero, que en el caso del Perú son lluvias torrenciales, con inundaciones muy severas, generado consecuencias indeseables en la salud de las personas, los animales de pastoreo y daños estructurales tanto urbanos como rurales.
Pusimos el énfasis en el tema de la salud, especialmente la de las familias campesinas, que por demás no tenían grandes recursos financieros ni estructurales, aún así logramos avances muy interesantes en la forma de ver la vida y como mantener niveles aceptables de salubridad.
Recordando esas realidad y lo que sucede hoy en Colombia con la crisis del sistema de salud, que entre otras no vamos hacer análisis político, administrativo o comercial en estas líneas, queremos más bien recordar las pautas que se establecieron en su momento para prevenir enfermedades y lograr una vida con salud y bienestar.
Lo primero el entorno en el que se vive. Aquí es muy importante el aseo y el buen uso de los espacios que habitamos. Existen guiás para disponer los desechos reciclables, los altamente contagiosos como son los desperdicios de los sanitarios, y los desperdicios denominados verdes, estos últimos tratados adecuadamente logramos obtener suelo cultivable.
Es muy importante aplicar la norma “entre menos es más” en nuestros espacios. La idea de comprar y acumular cosas reducen nuestros espacios, consumen nuestros recursos económicos y solo generan estrés. Habitaciones con paredes limpias de objetos, cocinas sin tantos eléctricos y electrónicos, solo lo indispensable y necesario, eso también es un factor que incide en nuestro bienestar.
La comida es salud, siempre y cuando lo hagamos bien. De plano descartar productos ultraprocesados, dulces y confites, los azucarados de todo tipo, productos de salsamentaria de dudosa procedencia, lácteos que cuando se revisan no tienen nada de leche de vacuno y en general descartar de plano la comida chatarra.
Comer lo necesario, bien balanceado entre proteína, vitaminas, fibra, fructuosa natural, verduras en cantidades razonables, de manera tal que un buen desayuno es bienvenido, un almuerzo adecuado y una cena mínima para tener una mejor digestión y comer lo necesario, nada que nos complique la digestión por excesos. Si toma mucho café, limítelo a una porción en el día, nunca de noche. Nada de cigarrillos o similares, mucho cuidado con los licores y cervezas, son causa de muchas dolencias gástricas y cerebrales, evite totalmente las supuestas drogas recreativas, son narcóticos que destrozan su existencia.
En líneas generales les hablamos del balance en todas nuestras actividades. El deporte recreativo y funcional que ayuda al organismo a funcionar bien y que debe ser diario. No es el entrenamiento de competencia, es el funcional como la gimnasia que aprendimos en el colegio ya hace bastante tiempo atrás. El trabajo es importante pero no por ello nos debe acabar, terminando el día con altos niveles de estrés y angustia. Eso no es trabajo, eso es tortura.
Aquí hay un factor a considerar, la vida en grandes ciudades. Te venden cierta comodidad, pero en la realidad es una existencia sobrecargada de preocupaciones y de estar alerta todo el tiempo. Si caminas, un atraco, si vas en bici, otro tanto, si vas en auto la congestión y el desorden en las vías, si vas en motocicleta terminas siendo un suicida, y en los servicios públicos de transporte todo se junta.
El costo de vida en las urbes crece todos los días, y se nota mucho más las buenas o malas políticas generales del país y la ciudad, lo que genera incertidumbre, preocupación y hasta agonía. Es invivible y muy malo para su salud mental y de ahí a todos los sistemas de su organismo. La ciudad promete mucho, pero a la final recibimos poco y muy costoso, se nos va la existencia sobreviviendo.
Es necesario hacer cambios en nuestras vidas para lograr una salud preventiva real, y que solo depende de nosotros mismos. Nuestra labor en salud se debe enmarcar en evitar la aparición de enfermedades, mitigar sus riesgos, detener su avance y atenuar complicaciones antes de que se manifiesten síntomas graves. Un chequeo anual es suficiente, seguir las pautas de una vida tranquila y productiva sin estrés, evitar todo exceso, alimentarnos sano, hacer alguna actividad física no necesariamente en gimnasios y mantener nuestra mente activa en espacios que nos generen tranquilidad, creatividad y paz.
Y un ultimo factor, no menos importante, tranquilidad interior. Más allá de un tema religioso o de fe, cuando nuestra conciencia nos acusa, o nuestra vida anda entre sombras, nuestra salud mental y social se ve afectada. Obrar bien, tener una vida limpia, ser generosos y sin tacha personal, nos ayuda a vivir en paz y con salud. Es mejor prevenir que lamentar.






