
Las noticias y la ciencia no dudan de la presencia del El Fenómeno del Niño en esta segunda parte del año, y no será, según anuncian, uno débil, más por el contrario será muy fuerte. Hay que recordar que este situación climática es un ciclo natural de calentamiento anómalo en el océano Pacífico ecuatorial que ha moldeado la historia humana por milenios.
A lo largo de los siglos, este evento no solo ha alterado el clima mundial, sino que ha provocado sequías, inundaciones y hambrunas que han reescrito el destino de varias civilizaciones. En las culturas preincas civilizaciones como los Moche, los Lima y los Nazca sufrieron y se adaptaron a los primeros episodios de El Niño hace miles de años. El colapso de algunas de estas sociedades se asocia, en parte, a sequías y lluvias torrenciales prolongadas.
En Mesoamérica el Imperio Maya sufrieron severas sequías, estrechamente ligadas a las alteraciones climáticas del Pacífico, y jugaron un papel fundamental en el colapso y posterior abandono de grandes ciudades mayas durante el período Clásico en los siglos IX y X.
La Gran Hambruna Global en 1876-1878 fue uno de los eventos más devastadores de la historia moderna. Un «súper El Niño» causó sequías masivas en China, India, Brasil y el norte de África, provocando hambrunas que cobraron la vida de millones de personas y alteraron el equilibrio geopolítico mundial. Eventos históricos recientes, como los ocurridos en 1982-1983 y 1997-1998, causaron miles de millones de dólares en pérdidas en agricultura e infraestructura en regiones como América, África y el Sudeste Asiático
El fenómeno de El Niño en Colombia se traduce en una reducción drástica de las precipitaciones, aumento de las temperaturas y mayor radiación solar, impactando principalmente a las regiones Andina, Caribe y Pacífica. Las sequías intensas y las heladas afectan los cultivos y la producción ganadera y dado que gran parte de la matriz energética colombiana depende de las hidroeléctricas, la disminución en los caudales de los ríos aumenta el riesgo de racionamiento de energía. Y como siempre el riesgo de incendio forestales que pueden generar problemas de calidad del aire y escasez de agua potable en diversas poblaciones.
El cambio climático ha transformando un ciclo meteorológico que antes era natural y predecible en un fenómeno mucho más extremo e impredecible y actúa como un «multiplicador de fuerza» que agrava exponencialmente sus consecuencias. Es así como el planeta viene registrando temperaturas récord preexistentes en la atmósfera y los océanos y un Niño que de por sí libera calor a la atmósfera sobre un océano global que ya está en niveles históricos de calentamiento, puede empujar al clima global hacia umbrales térmicos nunca antes experimentados por la civilización moderna.
En nuestra región el impacto del calentamiento global antropogénico se manifiesta en sequías y el colapso de la Cuenca Amazónica, estrés hídrico en ríos clave como el Río Negro y el Amazonas que han registrado mínimos históricos de caudal, paralizando el transporte fluvial, aislando comunidades enteras y limitando la generación de energía hidroeléctrica.
Ecosistemas como El Pantanal y la Amazonía donde la combinación de calor extremo y la falta de precipitaciones ha convertido a estos ecosistemas en polvorines, rompiendo récords en la frecuencia y velocidad de propagación de los incendios forestales afectado toda el continente, considerando que estos cambios afectan directamente los Glaciares Andinos que es el agua de países como Argentina, Bolivia, Perú, Chile.
Ahora bien la otra cara del El Niño son las lluvias torrenciales e inundaciones de marca mayor en países como Perú, Ecuador y Brasil que las sufren lo que saturan los suelos en pocas horas, provocando deslaves destructivos y el desplazamiento forzado de comunidades vulnerables.
En líneas generales nos esperan calor, sequías, sobre costo en servicios públicos, comestibles, escasez titulares de prensa dando cuenta de esta realidad, de la corrupción en los manejos de dineros públicos orientados a la atención de poblaciones. Pero, y ¿desde mi núcleo familiar qué se puede hacer?
En el tema de alumbrado, lamparas solares para la iluminación de casas y apartamentos, son económicas, durables y con el tiempo simplemente cambiar la pila recargable. Las hay de muchos diseños y son realmente útiles. Necesitamos aprender a economizar y usar bien el recurso agua potable. Reciclar y utilizarla hasta ya no de más. El agua de la ducha va para las cisternas de los sanitarios., también para limpiar pisos. Lo mismo con las lavadoras, si tiene acceso al agua que usan, sirve para sanitarios, lavar pisos y la última que saca, que esta menos contaminada de jabones, la puede reutilizar en jardines.
Ni se le ocurra lavar el auto con manguera o en servicios donde consumen ingente cantidad de litros del precioso líquido. Simplemente limpielo con un trapo húmedo o productos para tal fin. Nada de desperdiciar agua, ya llega El Niño.





