Hay una forma eficaz de controlar la glucosa en sangre de los pacientes de diabetes tipo dos, se llama bicicleta. Ya lo hice y me dio resultados sorprendentes, y solo rodando sin afanes, sin competir con nadie, solo conmigo mismo, para romper la inercia de no hacer ejercicio con regularidad.
Los trabajadores y oficinistas nos dedicamos la mayor parte de nuestra vida productiva a estar demasiado estáticos, precisamente por el tipo de no actividad física que determina estar atento a un proceso o estar detrás de una máquina o una pantalla, en horas interminables y repetitivas la mayor de las veces.
Un taxista, por ejemplo, pasa sentado sus ocho horas laborales o más tiempo. Llega a su casa rendido y busca es descansar, recostarse, su cuerpo pide ejercicio, pero no llegara por la falta de educación física y por el cansancio y agotamiento.
El oficinista, se la pasa sentado, estresado y ocupado, y solo sale a una corta caminada a la hora del almuerzo o se pone de pie para compartir un café y después corra a buscar un transporte o tomar su el suyo propio y llegar a casa, a descansar.
Rutinas como éstas son un desastre y con los años puede aparecer la obesidad y con ella la alta posibilidad de la diabetes. Esta última no avisa, es silenciosa y traicionera, y en el momento menos esperado, ahí la tiene. Un examen de sangre lo determina, además de síntomas como sed constante, hambre infinita y ganas de comer todo el tiempo, mayor necesidad de ir al baño a orinar, cansancio generalizado, algunas veces mareos y trastornos y se dispara el tinitus que no se quitará jamás.
Va al médico y si, sufre de diabetes y ahora a tomar pepas en el mejor de los casos, porque cuando tiene que inyectarse el tema se complica. Es fundamental cambiar la dieta alimenticia, pero es más importante el ejercicio físico. Y ahí tenemos un problema, la actividad laboral no lo permite, el tiempo, especialmente en las grandes ciudades, es un factor que acelera toda acción. Desplazarse de un lugar a otro es agotador y es tiempo. Las labores no permiten pausas, el proceso diario va en crecimiento permanente y acelerado, es una carrera propia de la sociedad de consumo que también acaba con las personas.
Aquí es donde aparece la bicicleta. Si ya está jubilado, propóngase salir, no va en competencia, no tiene que demostrarle nada a nadie, solo a usted mismo, porque debe romper con la inercia ya descrita de la vida laboral, y ahora es el momento de retomar su salud. Importante hidratarse, seguir la dieta que lleva y mantener los medicamentos, el resultado de salir y pedalear durante unas dos horas promedio, a velocidad media y en terreno mixto, es así como sus músculos consumen esa glucosa que le arruina su organismo, por fin tiene oficio y cumple su labor.
En la medida que vaya haciendo el ejercicio sentirá mejor su cuerpo, y los síntomas ya descritos del paciente de diabetes, van a disminuir. Eso no significa la curación total, eso lo determinará un examen clínico y la voz autorizada de un médico especializado en el tema. Pero por experiencia propia, de hacer cuarenta kilómetros diarios, es que efectivamente si bajan los indices de la glucosa, te sientes mejor y sabes que no es permiso para comer mal, beber lo que no debe, más por el contrario, es agudizar el conocimiento personal de lo que le hace bien y lo que lo enferma.
El salir a rodar le ayuda a mantener sus facultades visuales, auditivas, estar alerta , reaccionar adecuadamente, mantener el equilibrio y algo muy necesario, mantener el optimismo, el buen humor o alegría de vivir. Eso si tenga muy en claro, que no es una competencia ciclística, que exagerar el ejercicio puede ser contraproducente, nadie quiere una bajada de la glucemia en la ruta y sufrir un percance que perfectamente puede escalar en una urgencia médica.

Ahora bien, si no se anima a salir a la calle por las razones que tenga, todas válidas para usted, la bici estática también es una buena opción. Es una herramienta excelente porque ofrece un ejercicio cardiovascular de bajo impacto que mejora la sensibilidad a la insulina y facilita que los músculos gasten la glucosa como energía.
Al ser un entorno controlado, reduce el riesgo de caídas y permite detener la actividad inmediatamente ante cualquier síntoma de hipoglucemia. Los expertos sugieren alcanzar un total de 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada y la rutina para principiantes en la fase de adaptación adecuada para quienes no realizan ejercicio regularmente o tienen neuropatía leve debe ser de 3 a 5 días por semana.
Inicie con un calentamiento de 5 minutos de pedaleo muy suave con resistencia mínima. Después extienda el ejercicio por unos 20 a 30 minutos de pedaleo a ritmo constante. Para terminar vaya reduciendo la velocidad gradualmente durante unos 5 minutos hasta detenerse. Haga ejercicio de estiramiento para evitar calambres, hidratarse bien, y sin alarmas tome su glucómetro al principio y al fin de semana, tome la muestra y sonría, muy seguramente sus promedios bajarán.
Es muy importante no dejar pasar más de 48 horas entre sesiones para mantener los beneficios en la sensibilidad a la insulina. Es decir la constancia vence lo que la dicha no alcanza. Sea saliendo o en la estática, el ejercicio debe mantenerse y en el caso de los jubilados, esa es ahora su rutina de las mañanas, el corre corre para llegar, el estrés de cumplir, sin exagerar. Los que salen, por favor, llevar todos los implementos de seguridad, cumplir las normas de transito y buscar rutas seguras y reconocidas.
La bici, ese juguete que recibimos de pequeños, es ahora la bendición para transportarse a diario, para hacer ejercicio y ayudar a controlar enfermedades, como la diabetes.






