
En ciudades caoticas como Bogotá, tener un auto particular es un mal negocio. Los impuestos son muy altos, además del seguro, la revisión técnica anual, el pico y placa y en general es un drama circular en una ciudad en constante construcción con obras que duran años, a diferencia de otras latitudes donde se construyen autopistas en semanas.
Vamos por partes. Bogotá es una metrópolis con más de 8 millones de habitantes. La ciudad está ubicada en una gran sabana, en el centro del país, a 2.600 metros de altura. El área total del distrito capital asciende a 1.776 km2 de los cuales 478 km2 corresponden a la zona urbana, es decir el 27%. Si bien hay indices de contaminación, la cordillera permite que fluyan corrientes de vientos suaves que mueven el aire contaminado, aún así, la gran cantidad de automotores ensucian el aire de la ciudad. Se calculan algo más de 2.68 millones de vehículos automotores, según el Registro Único Nacional de Tránsito de hace dos años, indudablemente el número de vehículos se ha incremetado, especialmente el de motcicletas que se ha convertido en el medio de trabajo de una gran parte de la población de medios recursos económicos.
Por su altura, en la ciudad el aire también se limpia por la lluvias que se presentan con mayor o menor intensidad en diferentes meses del año, y claro, dependemos también de los fenómenos de La Niña y El Niño, que alteran de forma profunda las epocas de precipitaciones y las de sequía. Es un territorio verde, pero saturado de cemento y ladrillos. Cada vez más se contruye en forma vertical, especialmente en vivienda, con edificios de más de quince pisos concentrando la población, los servicios y las rutas de movilidad y transporte, que en la realidad nunca son suficientes.
Con este panorama muy general, movilizarse en esta ciudad es muy problemático. Las distancias que aparentemente no son tan grandes, se vuelven imposibles por los embotellamientos causados principalmente por la construcción o remodelación de vías. Intersecciones semaforizadas que relentizan la circulación, ausencia de paso niveles que podrían ser la solución para una gran cantidad de intersecciones, o la semaforización en viaductos que parecerian un castigo real para los conductores. Así que el tiempo es muy relativo en Bogotá cuando hablamos de movilidad en vehículo particular.
La prolifereación de motocicletas y de ciclistas irresponsables, hacen de las vías un escenario de acróbatas que zig zaguean entre los carros. No importa que tan potente sea la moto, no existen barreras para llegar primero al semaforo y arrancar como si etuvieran en una autódromo. En esos ambotellamientos las motos son protagonistas de los daños en las carrocerias de los autos, y tan siquiera llamarle la atención al motociclista, o moteros como ellos mismos se nombran, es buscarse un serio problema que puede tener rasgos de violencia peligrosa, porque ya no es un motero, se aglomeran varios y usted ya es victima de cualquier nivel de violencia.
El asunto no termina ahí. Estacionar en la ciudad es un dolor de cabeza y si lo hace en las calles secundarias, corre el riesgo real de perder su vehículo o encontrarlo vandalizado. Hay que buscar estacionamiento, en el caso de los Centros Comerciales es muy costoso. La tarifa máxima para estacionamientos fuera de vía se actualiza con base en el incremento del IPC, el Salario Mínimo Mensual Legal Vigente del año en cuerso, así como en estimaciones de la variación del precio del suelo, es decir es más costoso según el estrato donde se ubique el estacionamiento.

Los estratos en Colombia es una clasificación desde 1 hasta 6 que se establece, entre otras cosas, por las características físicas y externas de la construcción, como el valor del metro cuadrado, indicadores socioeconómicos del sector, entre otras. La asignación del estrato está a cargo de la administración local de cada ciudad. Así el uno representa pobreza y precariedad y el sexto riqueza y abundancia. Si estaciona en un parqueadero de estrato tres, va a ser mas económico que uno de estrato seis. De todas formas, en los Centros Comerciales siempre será costoso.
Más aún si usted va de visita al apartamento de un relacionado, el estacionamiento de visitantes tiene costo, y dependiendo del estrato la tarifa será más o menos onerosa, y así igual con las motocicletas. Y si se queda en la calle, de seguro a alguien usted le pagará algo. El tema es tan complicado que si va a un parque distrital, por ejemplo el Simón Bolivar, la tarifa del estacionamiento, sea por una hora o por varias horas superará con creces los ventemil pesos, y no hay diferencia por tiempo de uso. Ir a los parques distritales con auto es costoso y problemático.
Gracias a politicas de electrificación de la movilidad, en los Centros Comerciales han colocado el servicio de electrolineras, pero tiene un pequeño problema, no solo paga el servicio de recarga de sus baterias, tambien el tiempo de permanencia en los espacios del Centro Comercial. Y si la recarga dura tres o más horas, ya sabe que su bolsillo se va a resentir. A diferencia de los vehículos motorizados con carburantes, los electricos no tienen pico y placa, que a la final es una restricción al uso de un bien que ha tocado pagar, todo esto por la falta de vías, niveles de congestión y en general por ciudades que no crecen en su malla víal.
¿Cuál es la mejor solución para movilizarse en una ciudad como Bogotá? Indudablemente caminar o bicicleta, esta última si se usa con responsabilidad y respeto a las normas de tránsito y convivencia en las ciclorrutas. Ahora bien, ciertamente hay grupos poblacionales que atraviesan lieralmente la ciudad de un extremoa otro por temas laborales, escolaridad y otras necesidades, el transporte público masivo debería ser la respuesta. Transmilenio será tema de otro escrito en BiciUrba. En líneas generales nos movemos en sectores muy determinados, cuando compramos vivienda o se alquila, siempre se busca que quede cerca del trabajo y de los centros educativos. Requerimos entornos que sean facilitadores de nuestra vida. Claro hay excepciones, diriamos que el tema financiero determina el lugar de habitación, pero buscamos cierta comodidad.
Si ustede se mueve en un circuito de veinte kilometros o menos, lo mejor es la bicicleta, y si es plegable la puede guardar más facilmente. No paga impuestos, no SOAT, no inspección técnica, no pico y placa, si usa las ciclorrutas de forma adecuada estará la mayor parte del tiempo lejos de los autos y además ayudará a que la ciudad invierta más en estas vías ambientalmente más sanas.

Las grandes urbes tienen estos problemas, precisamente por su dimensión, crecimiento poblacional, costos, seguridad y en general por sus sistemas de sobrevivencia en ambientes saturados, altamente contaminadores y destructores del medio ambiente. A la final son un espejismo costoso, que no disfrutamos porque hay que estar buscando recursos económicos para pagar la vida que se nos va diariamente simplemente sobreviviendo. En ellas todo se paga y cada vez más costosas, los autos hacen parte de ese espejismo.





