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La otra mirada del ejercicio diario fundamental para un buen vivir

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Leer un ejercicio físico, mental y social que vale la pena experimentarlo diariamente

Para tener un buen estado físico y funcional de nuestro organismo, es necesario hacer un ejercicio muy sutil, divertido y que nos puede llevar a mundos insospechados. Nos ayuda de forma determinante para la salud integral, ya que beneficia de manera simultánea la salud mental, cognitiva, emocional y física de las personas.

Si bien usted puede tener rutinas atléticas que le proporciona una figura envidiable, no debe dejar de lado la «biblioterapia» que, con una constancia de 20 a 30 minutos diarios, mejora significativamente su calidad de vida. Residir en grande ciudades, enfrentar el reto diario del trabajo, la familia y demás compromisos y es necesario bajar el estrés, y la lectura puede reducir los niveles hasta en un 68%, y es más efectivo y rápido (apenas 6 minutos) que escuchar música o tomar un té o café.

Tiene otras características y es la disminución de la frecuencia cardíaca, además que relaja la tensión muscular, mejora el estado de ánimo gracias a la evasión saludable permitiendo desconectar de las preocupaciones diarias y reducir riesgos de depresión. Estudios clínicos indican que la lectura constante ayuda a disminuir la presión arterial. El conectar con los personajes y sus circunstancias, la lectura aumenta la inteligencia emocional y la capacidad de entender perspectivas ajenas.

Físicamente ayuda a mantener la salud cognitiva y el buen funcionamiento del cerebro. Es un entrenamiento que lo mantiene activo y joven, aumentando la capacidad de concentración, memoria y es un preventivo demostrado que ayuda a regular, retrasar o prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, porque fortalece las conexiones neuronales y fomenta la plasticidad cerebral.

El estrés de la vida que llevamos en muchos casos afecta de forma determinante el sueño, dormir se vuelve una verdadera pesadilla, tanto por no poderlo hacer, o porque nuestro sueño no es reparador, leer antes de dormir ayuda a conciliar el sueño más rápido, al servir como transición relajante lejos de las pantallas.

Comunicarnos con otros es fundamental para la vida, bueno la lectura frecuente aumenta el vocabulario, la ortografía y mejora la capacidad de oratoria y expresión. Incentiva la imaginación y el pensamiento crítico, es además un escudo protector para la mente y un refugio para las emociones, siendo una «receta» accesible para el bienestar integral de las personas sin importar su edad.

Ahora bien, la receta tiene una condición que va más allá del buen hábito de aplicarla diariamente, se debe hacer en papel, es decir, en libros físicos, no en los digitales. El papel genera una mayor comprensión, concentración y retención de información, ideal para aprendizajes profundos y menor fatiga visual.

En contraste, la lectura en pantallas, bien sea computadores, tabletas o celulares suele asociarse a una lectura más superficial, mayor fatiga ocular aunque tiene la ventaja del almacenamiento con acceso inmediato a múltiples libros, pero la luz de las pantallas retroiluminadas puede provocar sequedad, molestias oculares y de manera muy especifica, cuando no se usa luz ambiental, aumenta el riesgo a daños serios. Y tiene otra desventaja, induce a un escaneo rápido en lugar de una lectura pausada.

Como cualquier otro ejercicio físico, para que esta actividad sea placentera y efectiva, explore diferentes géneros literarios para mantener el interés y el aprendizaje constante. Busque lugares tranquilos, bien iluminados y cómodos para facilitar la comprensión y evitar distracciones como ruidos externos, música, charlas de otros, es mejor el silencio. Si presenta alguna incapacidad visual puede utilizar audiolibros o dispositivos que aumenten el tamaño de las letras hasta lograr una lectura funcional.


Las bibliotecas públicas ofrecen una amplia variedad de servicios diseñados para el bienestar y la inclusión de los adultos mayores, que va mucho más allá del préstamo tradicional de libros, allí también se logran espacios de encuentro social, aprendizaje continuo donde se permiten compartir experiencias vitales, debatir lecturas y fortalecer la memoria colectiva a través de la oralidad y la escritura creativa.

Si no puede salir de su domicilio, la red de bibliotecas públicas, en el caso de Bogotá, ofrece servicios de llevar libros y actividades a lugares de difícil acceso, como hogares geriátricos, asegurando que la lectura llegue a quienes tienen movilidad reducida.

Y no solo lectura ofrecen las bibliotecas, también hay actividades variadas que incluyen cine foros, talleres de manualidades, y exposiciones de diversidad de temáticas, con un enfoque especial para personas mayores, o grupos de jóvenes escolares. Las bibliotecas públicas son un verdadero gimnasio de conocimiento y salud integral de las personas.

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