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El asunto no puede ser solo dinero, necesitamos que todos podamos vivir en el planeta

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Foto que representa una cruda realidad de muerte planetaria. Autor: Chris Jordan, fotógrafo y documentalista.

Cuando hablamos de todos no hablamos exclusivamente de los seres humanos, nos referimos a todos los seres vivientes en el planeta que en un sistema procesual e interrelacionado permiten la existencia en esta esfera azul con verde de lo que hemos denominado vida en toda su variedad y opciones, que disfrutamos en este tiempo en el que habitamos esta herencia.

Ya han pasado una serie de imperios que han buscado ser globales, por lo menos lo fueron en las tierras ya desarrolladas y conquistadas por otros, donde le poder se traduce en armas, comercio y riqueza en dinero, como haya sido su representación en el momento. Todos han encontrado la forma de dominar el comercio, y en nuestros tiempos la energía es el motor de todo. Junto a ella las tecnologías de la producción de artefactos en su infinita variedad que encuentran en el plástico ese material perfecto, económico, multiforme y ahora reciclable.

La materia prima de los plásticos y la energía que usamos todos los días se origina en mayor parte en el gas y en el petróleo, estas últimas siempre las unimos a los combustibles, la gasolina de los motores y el gas de nuestras estufas. La petroquímica va mucho más allá, tan es así que está presente en el medio que usted está usando para leer estas líneas.

Ahora bien, la industria del plástico ha desarrollado variedad de materiales, algunos reciclables y otro no tanto. En los primeros están los PET (Polietileno Tereftalato), los HDPE (Polietileno de Alta Densidad), en los segundos los de PVC (Policloruro de Vinilo), LDPE (Polietileno de Baja Densidad), PS (Poliestireno), PS (Espuma) y los Plásticos Mixtos. Aún así todos son altamente contaminantes y se agrava la situación a partir de la disposición que se haga de ellos por parte del usuario, el fabricante y las normas legales que existan en cada país. Y aquí todos de alguna manera somos generadores de la destrucción planetaria.

El plástico daña la biodiversidad de muchas formas, en el mar por hacer islas de plástico y causar de forma directa la muerte de aves y toda variedad de peces, moluscos, cetáceos por mencionar algunos, pero absolutamente todas las formas de vida oceánica está afectada por esta realidad. Como es un sistema interconectado, las aguas que llegan a los mares provienen de ríos y lagos que de igual forma están contaminados sufriendo las especies que los habitan las mismas realidades de las aguas mayores.

Cada vez que se insiste en no usar plásticos en toda su diversidad, aparecen las mismas voces argumentando la pérdida de puestos de trabajo tanto directos como indirectos. Que se afecta el producto interno bruto (PBI), se afecta la industria petrolera y la inmensa variedad de productos que tienen componentes en plásticos, aquí no es solo el empaque, es el producto final como tal. ¿Hay opciones para corregir en algo esta trágica realidad que nos afecta a todos los seres vivos.? Consideremos algunas.

Lo primero es romper con la obsolescencia programada de manera tal que se puedan tener productos plásticos duraderos y reutilizables. Esto reduce la necesidad de plásticos de un solo uso y disminuye la cantidad de residuos plásticos generados. El reciclaje por parte de los consumidores para devolver productos plásticos y ser reutilizados por los fabricantes, manteniéndolos en el ciclo económico evitando la demanda de materias primas vírgenes. Para ello es necesario desarrollar y mejorar la infraestructura para la recolección, clasificación y reciclaje de plásticos.

Ahora bien, los diseñadores industriales y de productos tienen un campo de trabajo ampliado pues hay que crear productos que sean más fáciles de reciclar, utilizando materiales que puedan ser descompuestos y reutilizados sin perder calidad. Innovar en materiales alternativos al plástico que sean biodegradables y que no contribuyan a la contaminación. Pueden tener como norma del diseño y fabricación la reducción de la cantidad de plástico utilizado en productos y envases, así como eliminar los plásticos innecesarios.

Los argumentos sobre la economía afectada por el no uso de plásticos quedan arrinconados ante ejemplos de países que sí se han tomado en serio esta contaminación global. Alemania recicla alrededor del 67%, Suecia recicla cerca del 50% de sus residuos y convierte otro 49% en energía mediante la incineración. Corea del Sur recicla aproximadamente 54% . Los Países Bajos con un 56%. En todos los casos se genera empleos en el sector de reciclaje y gestión de residuos, con una contribución significativa al PIB. A la final no es mal negocio, más por el contrario.

Los países más contaminadores están China generando aproximadamente 28% del total mundial. Estados Unidos produce alrededor de 17% de los desechos plásticos globales. La India, Indonesia, Brasil y otros países en desarrollo contribuyen significativamente a la contaminación debido a la gestión inadecuada de residuos.

Como en todas estas realidades es el ciudadano de a pie, usted y yo, los que podemos hacer la diferencia. Desde la forma como adquirimos productos, dejando de lado las compras impulsivas, respondiendo a necesidades reales y no las impuestas por el mercado, la moda y la publicidad. Evitar el uso de plásticos en la forma como llevamos alimentos tanto crudos como procesados, al igual que bebidas de todo tipo. Separar los productos desde el mismo momento que llegan a casa y su disposición final. Reutilice envases como botellas, bidones, galoneras, que hasta macetas pueden ser para su jardín. Ayudemos a conformar brigadas de economía circular en nuestros barrios y de los recursos que se puedan generar, ayuden a fundaciones o asociaciones pro infancia.

Los gobiernos del mundo, hasta que no sientan que es rentable para sus finanzas, poco o nada harán para cambiar la destrucción del planeta por plásticos y materias primas fósiles. Son nuestra iniciativas a favor de la vida en todas sus manifestaciones las que permiten hacer la diferencia y hacerlo ahora desde casa, en las compras, en el trabajo y en nuestra forma de vivir, y recuerde aquí si aplica «entre menos es más».

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