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Los frutos del paraíso terrenal que se llama Suramérica

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Ricos en variedad de frutos, mucho de los cuales fueron traídos en los tiempos de la conquista y el colonialismo en nuestra América.

Hay una realidad de la cual los latinoamericanos si podemos presumir ante el mundo, la variedad de frutas y productos agrícolas de consumo en infinidad de creaciones culinarias, desde la más tradicionales y ancestrales, hasta la culinaria de experimentación que se ofrece en sofisticados restaurantes desperdigados por todo el subcontinente.

Ahora bien, ¿esa variedad de frutas son nativas? La verdad es que no, la mayoría llegaron con los colonialistas europeos que las trajeron desde Asia, África y la propia Europa. Hoy las más comerciales son todas traídas, alguna mejoradas con trabajos de fitogenética, y entre cruce que se hicieron directamente por el campesinado. Alguien podría pensar que la selva Amazónica debe estar llena de frutos desconocidos, es posible, pero su consumo está restringido a su zona de influencia y consumo interno por comunidades que los conocen y aceptan como componentes básicos de su alimentación.

Los demás territorios que no tienen esa influencia biológica, pues consumimos frutos asiáticos, africanos y europeos. Uno de los que más se ha impulsado a la hora del desayuno son los cítricos. Naranjas, mandarinas, variedad limas y limones pues llegaron del sudeste asiático, en regiones que abarcan desde el noreste de la India hasta el sur de China y el archipiélago malayo. Dicen que Cristóbal Colón los trajo en su segundo viaje en 1493.

Un manjar de sabor, textura, color y forma es el mango. Desde grandes a pequeños, pulposos para comer en tajadas o mordisco limpio, provienen del sur de Asia, específicamente de la región entre la India y Birmania (Myanmar). Se cree que los portugueses fueron los primeros en introducir el mango a América del Sur en el siglo XVI, particularmente en Brasil, desde donde su cultivo se extendió a otros países del continente. Por su parte la sandía tiene una tradición muy grande en la antigua Grecia, pero es africana.

Otros que son espectaculares y aplicables a infinidad de recetas son los melones, su origen en África y Asia meridional, traídos por los españoles y portugueses durante el período de conquista y colonización. Los bananos y plátanos son originarios del sudeste asiático, incluyendo India y Malasia y fueron traídos por los portugueses en el siglo XVI, quienes los introdujeron primero en las islas de Cabo Verde y luego en el continente sudamericano.

Hay dos frutas que casi siempre aparecen juntas aunque son bien diferentes, la peras y las manzanas. Las primeras europeas y asiáticas, las segundas son de Asia Central, específicamente en las montañas del sur de Kazajistán. Los españoles introdujeron las manzanas en México y los británicos y holandeses las llevaron a sus respectivas colonias en América del Norte. Y completan este trío los duraznos, made in china.

Los cocos tan importantes en la repostería llegaron del sudeste asiático y fue introducido por los ibéricos. Fruta versátil utilizada en la producción de agua de coco, leche de coco, aceite de coco y en numerosos platos culinarios de los que los veganos disfrutan ampliamente. Aunque las brevas como plantas son bien distintas a las palmeras, su cultivo se extendió por todo el continente, son del mediterraneo.

El café viene de las tierras altas de Etiopía y el azúcar originaria del sudeste asiático han sido fundamentales para la economía de muchos países latinoamericanos, entre ellos Colombia. Y hablando de economías de exportación, Chile y Argentina tienen mucho que agradecer a los europeos que trajeron la vid de la región del Mediterráneo y Asia occidental.

Y cuáles son nuestra frutas nativas, pues la papaya, la piña, la curuba, la guayaba, el maracuyá, el aguacate, el cacao, la chirimoya , la lúcuma, el tomate, el lulo, la guanábana, el caimito, la uchuva, la papayuela, la pitahaya, la granadilla, la naranjilla similar al lulo, el camu camu, la chirimoya , el maqui , la murta , la murtilla , la acerola, el pacay, el achachairú, el açaí, el cupuaçu, el yacaratiá , la peperina , el kaguyjy, el ka’a he’ê o stevia, la butiá , el guaviyú, la cocona entre otros. Cada uno proporciona sabores, aromas, texturas y preparaciones deliciosas, que bien pueden acompañar las tres comidas del día.

Es importante la recuperación de los frutales nativos y de manera especial evitar los monocultivos que alteran los biosistemas generando descontroles en los insectos, otras plantas, aves y en general eso que los agrónomos denominan plagas, y que en agroecología se denominan desequilibrios bióticos causados por el mal manejo de la tierra y los ecosistemas. Disfrutemos entonces de estos manjares frutales que tenemos en el paraíso terrenal suramericano.

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