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Un negocio que afecta directamente nuestra salud, desde bebés hasta la ancianidad

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Una industría que defiende su negocio y mercado a consta de nuestra salud: ultraprocesados

Hoy en día, con la industrialización de los comestibles, nos vemos enfrentados a una guerra de la industria, el comercio y sectores económicos contra nuestra salud. Son fabricantes, distribuidores e impulsadores de los comestibles ultraprocesados, que además hacen lobby en los Congresos para evitar la promulgación de leyes que les restringa su negocio.

Como son altamente adictivos, el proceso comienza desde que somos bebés, sustituyen la leche materna por las fórmulas lácteas industriales que son complejas transformaciones químicas con el uso de azúcares y grasas añadidas. Estas carecen de anticuerpos vivos que protegen contra infecciones respiratorias y gastrointestinales, aumenta el riesgo de obesidad infantil y diabetes tipo 1 y 2 a futuro. Los niños alimentados con fórmula a menudo desarrollan una preferencia temprana por sabores dulces y ultraprocesados; se ha visto que quienes reciben lactancia materna exclusiva consumen hasta un 13% menos de «comida chatarra» a los 2 años.

Hay que recordar que los productos ultraprocesados son formulas industriales elaboradas a partir de sustancias derivadas de alimentos o síntesis químicas, que contienen poco o ningún alimento entero. Están diseñados para ser adictivos y se ofrecen como comestibles prácticos y de bajo costo, pero carecen de valor nutricional real.

En líneas generales tiene más de cinco ingredientes, o incluye componentes con nombres químicos que no usarías en una cocina casera. Aquí algunos:
Nitritos y nitratos de sodio (E-250, E-251),benzoato de sodio (E-211) y sorbato de potasio (E-202), sulfitos, lecitinas y carragenanos (E-407, polisorbato 80 (E-433), goma xantana, glutamato monosódico (GMS o E-621), aromatizantes y saborizantes artificiales, antioxidantes industriales como BHA y BHT E-320, E-321, edulcorantes de alta intensidad como el aspartamo (E-951) y acesulfame K (E-950) tan comunes en productos «Light» o «Zero». Bromato de Potasio usado para que el pan de molde sea más esponjoso y blanco.

Son una cantidad de químicos que afectan todo nuestros sistemas, no se excluye ninguno, generando dolencias tan graves como el cáncer, diabetes, obesidad y daños cerebrales a largo plazo.

Ahora bien, si se trata de atletas o deportistas si que están expuestos a bombas químicas que prometen gran eficiencia muscular, aumento de la masa de sus músculos y una gran cantidad de medallas y trofeos, la realidad es otra muy distinta.

A diferencia de las bebidas isotónicas, que reponen agua y sales, las bebidas energizantes no hidratan y pueden ser peligrosas durante el esfuerzo intenso. La combinación de dosis altas de cafeína mas o menos entre una a tres tazas de café con taurina y guaraná eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Esto aumenta el riesgo de arritmias, infartos o síncopes, especialmente en adolescentes cuyos sistemas aún están en desarrollo. Como la cafeína es un diurético, consumirla antes o durante el ejercicio puede provocar deshidratación, calambres y golpes de calor. No es una buena elección.

Estas sustancias son muy ricas en azúcar lo que provoca un «pico» de energía seguido de una caída brusca (hipoglucemia reactiva), lo que causa fatiga prematura y mareos en pleno entrenamiento. Además acelera la posibilidad de desarrollar diabetes tipo dos.

Otro producto de alto riesgo son los eneregizantes en geles, barritas y batidos industriales como base de su dieta diaria. Lo que logrará es la inflamación de su organismo, y retrasa la reparación de los tejidos musculares tras el ejercicio. Ademas altera las bacterias intestinales como la familia Veillonellaceae, lo cual es crítico para los atletas de élite, ya que estas bacterias ayudan a metabolizar el lactato y mejorar la resistencia.

Es muy habitual verlos consumir productos «pre-entreno» que enmascaran la falta de sueño o una nutrición deficiente, llevando al sobreentrenamiento y lesiones serias. Es un auto engaño peligroso. Nunca consuma estos productos sin supervisión médica, de un entrenador profesional y siempre bajo un marco de entrenamiento serio, que no afecte su salud, ahora y en el futuro.

Por fortuna para los consumidores existen normas que regulan de alguna forma la venta de todos los ultraprocesados, pero lo único cierto es que depende directamente de quien los consume entender el daño real que hace a su salud y a la de los integrantes de su familia. Y por favor, no haga caso de los reclamos publicitarios, no venden salud y bienestar, venden productos industriales para mover el mercado y la economía.

1 COMENTARIO

  1. Nos hemos convertido en recipientes de alimentos llenos de químicos perjudiciales para la salud. Lo más grave es lo que señalaba de que esos productos los consumimos desde edades tempranas y cuándo somos adultos lo hacemos casi que automáticamente.El daño que nos. Producen en el organismo es anunciado pero hacemos caso omiso.de ello.Unos los adquirimos y otros nos los ofre crn y los aceptamos sin reparos. Aceptemos que no hay conciencia exacta del daño que nos hacemos nosotros y a nuestros niños.

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