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El tema no es esperar a que se llenan los embalses, es prevenir y hacer los correctivos necesarias en sequía y en inundaciones

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Ya llega el fenómeno de La Niña, con inundaciones y tragedias, una vez más se ve la improvisación gubernamental frente a estos temas

Los fenómenos climáticos de El Niño y La Niña son recurrentes en la historia climatológica del océano Pacífico, pero cada vez que se presentan los países afectados, especialmente suramericanos presentan los mismos titulares, fuertes sequías, falta de agua para el consumo humano, el sector agropecuario, y en el caso de la producción de energía eléctrica por las hidroeléctricas, crisis total.

Ahora ya se aproxima el tiempo de lluvias y con ello grandes tragedias básicamente por los daños asociados a las cuencas de los ríos, deforestación a todo nivel, construcción de viviendas en tierras ganadas a las cuencas y en general a la mala disposición que se hace de la naturaleza, que en el caso de Colombia se multiplica por tres, gracias a las cordilleras que se generan de la gran Cordillera de Los Andes.

Un reconocido especialista en temas del clima, Max Henríquez, en entrevista con Uniminuto Radio, nos hace una perfecta descripción de una realidad que no se afronta de forma técnica, científica, más por el contrario, siempre de afán y creando más problemas a la población en general, aumentando daños ambientales casi irrecuperables, finalmente para tener un bosque sano se requiere más de cincuenta años de su presencia en cualquier región y con ello todo lo que se deriva en biodiversidad. Y recuperar una cuenca hídrica son décadas de dejarlas sin intervención para que se puedan restablecer.

Max Henriquez, meteorólogo.

Cuando el agua se vuelve un bien escaso y la electricidad otro tanto

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Lo hemos vivido en varias ocasiones y en todo el continente, la solución está en las manos de los ciudadanos, los gobiernos siempre llegan demasiado tarde.

En líneas generales Suramérica es un continente verde, claro con las excepciones de Perú, Chile, una parte de Bolivia y Argentina, pero de alguna forma logran adaptarse a esas zonas desérticas en donde o bien hay oasis o la cordillera de Los Andes les procura agua a través de las nieves y glaciares.

La zona ecuatorial de nuestro continente, que no tiene estaciones, sí ciclos de mayor o menor pluviosidad, está cambiando de forma drástica ocasionada por la crisis climática que altera la fuerza de los efectos del El Niño y de La Niña. Se suma la inclemente deforestación y destrucción del sistema amazónico que no solo se da en Brasil, también en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, lo que está alterando de forma vital la realidad de estos bosques y sus ecosistemas, que se han catalogado como los pulmones del mundo.

Hoy, cuando se publican posibles recortes de energía eléctrica y de agua potable domiciliaria, nos damos cuenta de que durante décadas hemos atentado y destruido todo un ecosistema que nos permitía literalmente desperdiciar agua y energía en cantidades representativas. Nadie en nuestras ciudades se preocupaba por evitar el despilfarro, hasta fiesta con el líquido en los carnavales como sucede en el Caribe colombiano.

Ya Colombia lo había experimentado en 1992 a causa del fenómeno de El Niño y como siempre se prometieron reformas y políticas de producción energética. Lo complejo es que se hicieron a partir de formas que a la larga no dan mejores resultados. Las hidroeléctricas dependen del agua y ya sabemos lo que está sucediendo hoy. Las termoeléctricas funcionan con combustibles fósiles y carbón que son costosos y altamente contaminantes. No se vislumbró el cambio que se requería desde ese momento hasta hoy.

En el caso de la Costa Atlántica, donde el servicio de energía eléctrica es una necesidad innegable por las altas temperaturas que se viven allí, es además de extremadamente costosa, ineficiente y un atentado a la seguridad por la cantidad de tomas fraudulentas que se hacen a la red por parte de inescrupulosos usuarios. En esta zona se tienen dos fuentes básicas de energías verdes: el sol que es igual todo el año y el viento que es más o menos fuerte en algunos meses, pero igual hay corrientes todo el año.

La solución está a la vista, pero su desarrollo se ha enfrentado a otros planteamientos e intereses políticos y empresariales. Solo se han desarrollado tímidas acciones, casi de emergencia, en los dos últimos gobiernos. La burocracia, las poblaciones raizales y en general todo un sistema paquidérmico y saboteador de sí mismo, no han entendido ni ayudado a que las energías fotovoltaicas sean una realidad en ciudades capitales como Riohacha, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena y eso sin contar con las poblaciones de lo que se denomina el Caribe Sabanero.

El tema energético es solucionable en un país con sol todo el año, aún en las ciudades ubicadas en las cordilleras, allí brilla aún en tiempos de lluvias, porque en esta parte del planeta no sucede como en los países del norte de Europa, o el mismo Canadá que oscurece más temprano, hay meses de verdadera penumbra y la temperatura lumínica es menor.

¿Qué hacer ahora? La respuesta está en los mismos ciudadanos. Hoy la tecnología fotovoltaica ofrece muchos productos diseñados para proporcionar iluminación sin necesidad de inmensos paneles, más por el contrario, se ofrecen formatos más pequeños, eficientes y con los bombillos led la apuesta se cumple: energía solar en casa o en apartamentos.

Si quiere suplir la energía de electrodomésticos como refrigeradores, lavadoras, hornos microondas y cuanta olla o parrilla eléctrica se le ocurra, aquí el tema es potencia, eso implica paneles más grandes, acumuladores o unirse al sistema eléctrico ya estable . Por ahora, la urgencia es no quedarnos a oscuras, y no solo en casa. En las zonas comunes de conjuntos residenciales es la oportunidad para cambiar luminarias convencionales por aquellas que tienen su propia celda, y que en algunos lugares de nuestras ciudades se están implementando.

Quizás esta emergencia nos pueda ayudar, desde la ciudadanía, a dar un salto adelante, acción que las administraciones, tanto anteriores como las presentes, no lo hacen de forma eficiente y eficaz. Se mueven entre medio muchos intereses, la energía finalmente es dinero manejado por multinacionales o entidades gubernamentales. Esto es igual en cualquier país en nuestro continente.

La opción, como siempre, se enmarca en dos variantes básicas: voluntad y dinero. Si hace cálculos de cuánto puede bajar su factura del servicio eléctrico domiciliario, se dará cuenta de que los fotovoltaicos hacen lo suyo a favor de su economía.

Y cuál es el afán de consumir cosas que no son indispensables en nuestras vidas

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El sobreconsumo es el detonante de muchos de los problemas ambientales que sufrimos actualmente: sobrepesca, deforestación, emisión de gases de efectos invernadero y cambio climático, las islas de plástico o la pérdida de biodiversidad. Francisco.

Cuántas veces usted llega de forma desprevenida a ciertos comercios que ofrecen una gran cantidad de cosas que usted o su familia no necesitan y sin embargo usted sale con paquetes de compras impulsivas. Esas es una condición aprendida y estimulada por un arma muy interesante: la publicidad. Nos hace desear cosas que no necesitamos.

Esta sociedad del consumo es el resultado de la revolución del comercio que va unido a la industria y al capital, que busca no solo recuperar inversiones, fundamentalmente aumentar el capital, para que en un círculo interminable se pueda desarrollar cosas que no requerimos como fundamentales, hacer inversiones en la industria y recoger la cosecha de dinero en las tiendas y centros comerciales.

La vida urbana, que entre otras no obliga a trabajar y trabajar y seguir trabajando sin detenernos para adquirir vivienda, electrodomésticos, vehículos, ropa de ocasión y laboral, accesorios de comunicaciones y una infinita gama de aparatos, que entre otras están programados para dejar de funcionar, o porque el mismo mercado de productos los van sacando por ser anticuados.

Esta realidad ha contribuido de forma tajante a ramas del conocimiento como el Diseño Industrial, áreas de la ingeniería, la comunicación y todo un campo dedicado al comercio, que ya no es simplemente un intercambio, tanto desde lo local como internacional.

La globalización ha hecho posible que lleguen una infinidad de productos, muchos de los cuales ni siquiera se adaptan a costumbres sociales o culturales determinadas. Aún así, la comunicación hace posible que estos objetos se vean deseables, importantes y algo de lo cual no hemos podido superar desde los tiempos imperiales, lo que entendemos como civilizado, moderno y que nos estatus social.

Cuando nos acercamos al tema de la Crisis Climática y esa forma de consumir sin límites, nos muestra como la destrucción planetaria es una realidad palpable, y con ella la de personas que son esclavizadas por esas megaindustrias que solo quieren producir de forma imparable y vender de la misma manera. Si bien es cierto se busca que se aplique una economía circular, no llega a todos los renglones de la producción. El desperdicio de materias primas es inmenso y la contaminación se extiende.

¿Tiene sentido ese consumo al que se nos invitan todos los días? La principal argumentación es el buen estado de la salud de la economía, que implica competir en el mercado, generar empleos y sostener la macroeconomía. Lo que se pasa por alto es el costo real de esa forma de consumo. Es el planeta, sus biodiversidad, los esclavos actuales y los consumidores que se pasan la vida endeudados pagando cosas que en muchos casos solo hacen estorbo porque no se usan, y a la verdad no tenían objeto adquirirlo en su momento.

Bien lo dice el papa Francisco «Estamos saciados de tantas cosas, pero carecemos de la nostalgia por lo que nos hace falta. Nos hemos obsesionado con las necesidades, con lo que comeremos o con qué nos vestiremos, dejando que se volatilice el deseo de aquello que va más allá, la falta de deseo la que lleva a la tristeza y a la indiferencia». Y esa nostalgia tiene que ver con una vida sencilla, mesurada, dedicada al servicio a las comunidades donde desarrollamos nuestras vidas, enmarcado en la generosidad de ser desprendido, libre sin ataduras a las cosas.

Cada vez que se preocupe por adquirir algo, por crear un crédito y su deuda, considere si realmente es necesario para usted y su entorno familiar. Tenga en cuenta el costo real de adquirir algo que viene de las antípodas de donde está usted y tal como lo hacen los empresarios, fíjese en cuál es el retorno que proporciona esa compra. Bien complejo es cualquier cambio en el sistema económico imperante, pero más allá de cambios estructurales de los países, el cambio depende en realidad de cada uno de nosotros y de nadie más.

No podemos ser parte de la cultura del descarte que es producto del capitalismo neoliberal y en ella todo se convierte en mercancía, incluso la persona humana. Dentro del neoliberalismo se desacredita a todo tipo de personas y se ignora su dignidad además que todo se vale para producir más, extender los mercados y ganar dinero por montones en las manos de los poderosos, que no son necesariamente personas como tal. Es el capital generando más capital.

Entre la sequía y las lluvias torrenciales, El Niño y La Niña nos muestran que no hacemos los correctivos adecuados

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Efecto de El Niño en el municipio de Cucunuba, sequía prolongada.

Cada tres o siete años y con una duración de entre un año y año y medio buena parte de Suramérica, Australia, el sur de África se enfrentan al calor y sequía extremo y lluvias torrenciales, huracanes e intensas inundaciones, es decir a situaciones extremas de realidades climatológicas que se desarrollan en el centro y este del Pacífico ecuatorial.

Después de experimentar El Niño, se espera la presencia del efecto de La Niña que en general su duración es de 9 meses a 3 años, siendo más fuerte mientras menor es su duración. Aparece cuando los vientos alisios del este se refuerza, provocando el afloramiento de agua más fría de las profundidades del Pacífico tropical oriental, lo que provoca un enfriamiento a gran escala de la superficie del océano Pacífico oriental y central, cerca del Ecuador.

Ahora bien, estos efectos se pueden literalmente pasmar. Hoy los modelos climáticos internacionales sugieren que El Niño probablemente continuará siendo neutral hasta al menos julio de 2024. Si bien tres de siete modelos internacionales predicen que las Temperatura Superficial del agua del Mar (TSM), del Pacífico central alcanzarán los umbrales de La Niña en julio, las predicciones de El Niño y La Niña hechas a mediados de otoño tienden a tener menor precisión que las predicciones realizadas en otras épocas del año.

Más allá de los tecnicismos la realidad es que con la crisis climática es muy probable que los periodos en los que se presentan estos fenómenos climatológicos van a ser más cortos e intensos, lo que repercute de forma directa en la producción del sector agrícola y pecuario. En el caso de las ciudades, es necesario revisar y reprogramar el gasto tanto de agua como de energía eléctrica domiciliaria. No de otra forma se puede enfrentar con cierto éxito estas realidades planetarias.

Estos cambios climáticos no son nuevos, en la historia antigua de los pueblos peruanos ya se tenían referencias y se aprecia como las comunidades se enfrentan a estas condiciones. La forma de cultivar, en un país que tiene zona desértica sobre el litoral Pacífico, obligó a que se dieran soluciones practicables, especialmente el cuidado del agua, la forma de construir reservorios y el crecimiento urbanísticos de los poblados. Eso hizo que la ingeniería precolombina desarrollara formas y técnicas que aún persisten en el tiempo.

Hoy con toda la tecnología que tenemos nos atropella la presencia de las sequías o las inundaciones, pareciera que no hay políticas, desde el más alto gobierno hasta las administraciones municipales para generar acciones que ayuden a las poblaciones a enfrentar estas crisis. Y las soluciones en buena parte están dadas. Ya se conocen las regiones que más padecen las lluvias, en tiempos de sequía perfectamente se pueden construir reservorios de capacidad adecuada para tener el agua que se necesitará en las épocas de sequía y así proteger los cultivos y las ganaderías.

Si se dan tratamientos adecuados de purificación de estas aguas, también se puede suplir de forma provisional, el servicio de acueducto a las poblaciones cercanas. Estas ideas los pueblos pre Incas ya los habían diseñado y puesto en práctica.

Otras de las protecciones a la población y sus centros de vivienda y trabajo, es la necesidad de arborizar con especies nativas y propias de cada lugar, para tener bosques, solo que esta medida tarda cerca de tres décadas o más para consolidar un sistema biodiverso de naturaleza que cuida el agua y el suelo. Hoy, después de grandes devastaciones de los bosques nativos, nos damos cuenta del valor de estos gigantes, desafortunadamente no son tan inmediatos como nos tienen acostumbrados la tecnología que hemos desarrollado a nuestro alrededor.

Las ciudades en su crecimiento gigantesco pareciera que renuncian a lo verde, con lo que se genera más calor, se pierde la frescura de bosques, protección del agua que corre de forma natural por estos territorios que el urbanismo ha encementado, dificultando aún más las posibilidades de protección y recuperación de la vida natural y de ecosistemas sostenibles que nos pueden brindar un mejor vivir.

Cada vez que se presentan estas crisis se hacen declaraciones a todo nivel, en la realidad nos enfrentamos a El Niño y La Niña de la misma forma y con los mismos resultados, desastres ambientales, ruina económica, pérdida de vidas e infinidad de lamentaciones y sobre costos en los servicios públicos domiciliarios en las ciudades.

Desde el ciudadano común y corriente la previsión es la clave. Tanques para agua de reserva adecuados, uso de sistemas fotovoltaicos domiciliarios, mejor uso del agua para hacerlo de forma circular y no perder nada del preciado líquido. Entender que cada vez serán más complejos por la crisis ambiental que estamos viviendo en este Antropoceno. También podemos hacer un aporte para superar estos fenómenos climáticos

¿Será la bici ideal para rodar en la ciudad? E-bike plegable

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Plegable que cabe en cualquier lugar, por ejemplo debajo de un escritorio en el lugar del trabajo diario.

Cada vez que voy en un auto en el afán de llegar al trabajo, me encuentro con un tráfico pesado, complicado y que te saca el alma. Estrés, malestar y consumo de combustible y lubricantes. Esta es la imagen de muchas personas que han decidido seguir usando diariamente su vehículo particular a pesar de todo.

Hay otra versión de esta misma escena. El colectivo. En las horas pico las estaciones están a full, literalmente toca lanzarse al vehículo o al vagón del metro. Apretujado, incómodo y con el agravante de ser robados por esos magos que te sacan el celular, la billetera o hasta el mismo almuerzo que llevas tan escondido. Se suma el costo diario tanto de ida como el regreso a casa.

Quizás la mejor versión y más segura que las patinetas eléctricas, son las bicicletas plegables eléctricas. Lo primero ya no tienes el dilema del estacionamiento, bien en casa, apartamento o habitación de alquiler. En el trabajo puede estar perfectamente debajo del escritorio y sin molestar a nadie. Tiene la ventaja adicional que transitan por vías dedicadas, es decir ciclorrutas. Quizás en tu ciudad no sean tan visibles, en ese caso el que se debe hacer visible es el ciclista, de eso hablamos un poco más adelante.

Se agregan ventajas como la de transitar con el motor eléctrico, no vas a tener la supervelocidad, 30 kilómetros por hora es suficiente. Puede ser de pedaleo asistido, lo que te ayuda a mover las piernas sin necesidad de sudar la camisa considerando que vas protegido frente a las inclemencias del clima. Vienen con cambios lo que facilita las subidas si se presentan y en líneas generales le puedes agragar una gran cantidad de accesorios como maletines, luces, retrovisores, portaequipaje o parrilla.

Se pudiera pensar en dos temas que preocupan a los usuarios o los futuros compradores, las baterías y su duración. En líneas generales son de Litio, dependiendo del recorrido digamos 15 kilómetros diarios, las cargas en promedio dan 40 kilómetros de recorrido, y por experiencia duran cerca de cuatro años, dependiendo del buen uso que se les de. Lo otro es la seguridad en la vía frente al robo. Casi siempre son más robadas las bicicletas más aparatosas y grandes. Estas e-bike son discretas, de pequeñas ruedas y no son revendidas porque no tienen los cargadores a la mano, hay un acuerdo, por lo menos en Colombia, que estos aparatos para ser revendido deben tener la tarjeta de propiedad que lo acredita como dueño del vehículo y que fué comprado en un almacén identificable. Y no hay un mercado de segunda de piezas como baterías, sería muy tonto arriesgarse a comprar una pieza de la cual poco o nada se sabe.

El tema de rodar en la ciudad implica que seas visible para los que van en la misma vía. Importante llevar luces «encendidas» para ello hay una gran variedad de recargables que se hace con los cargadores de los celulares y duran un buen tiempo de servicio. Impermeables reflectivos que son muy efectivos a la noche, imposible que no te vean. Cintas reflectivas en los tobillos, que además te sujetan el pantalón, tanto para ellas como ellos, y en las épocas de lluvia un impermeable transparente de calidad que proteja la ropa y la chompa reflectiva.

Antes de comprarla, pruebe que vaya con su estatura, en estas no va agachado, más por el contrario bastante derecho, lo que las hace muy cómodas para transitar, además de gozar de mejor ángulo visual lo que da más seguridad. Y algo que no se debe pasar de largo, los retrovisores, fundamentales, son tan importantes como el casco y los guantes de protección.

Ya no más trancones terribles, ya no más sobrecupos en el servicio público, no más gastos diarios en taxis, rodar en libertad, ejercitarse un poco sin sentir que está en el gimnasio y dejar de luchar por parqueaderos y sus significativos costos por servicio. Para un mejor vivir en una ciudad sostenible donde sus habitantes somos los transformadores directos.

Más que una serie, es el testimonio de proteger la vida en el Iberá- Argentina

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La reintroducción del yaguareté en los Esteros del Iberá es una de las historias destacadas en la nueva superproducción de Netflix, Our Living World (Nuestro Mundo Lleno De Vida), que devela la red secreta de conexiones e interacciones en diferentes ecosistemas de todo el planeta. Narrada por Cate Blanchett, se estrena mundialmente el 17 de abril a las 16 horas.

El regreso del yaguareté llamó la atención del equipo de producción que permaneció un mes en los esteros de Iberá para filmar el trabajo de reintroducción de la especie y contar cómo, mediante diferentes mecanismos e interacciones, el depredador tope cumple una función clave en el ecosistema.

Además de la belleza de los paisajes de Iberá y la importancia ecológica del yaguareté que se ubica al tope de la cadena alimenticia, es una historia única porque nunca se había reintroducido al yaguareté a un lugar del que fue extinto en ningún lugar del mundo. Tras 70 años de extinción en la Provincia de Corrientes, el yaguareté volvió a caminar libre por los suelos de Iberá.

Realizada por el equipo ganador del premio Emmy detrás de la serie “Nuestros Grandes Parques Nacionales”, esta nueva producción revela los fenómenos que sostienen la magia de la vida sobre la Tierra. Narrada por la ganadora del Premio de la Academia Cate Blanchett, esta serie documental muestra las extraordinarias criaturas y ecosistemas, grandes y pequeños, que trabajan juntos para ayudar a restaurar y sostener “Nuestro Mundo Lleno De Vida”.

Diez años de trabajo conjunto entre la fundación Rewilding Argentina, el Gobierno de Corrientes y la Administración de Parques Nacionales fueron necesarios, incluyendo la búsqueda de ejemplares para formar una nueva población de yaguaretés, la construcción de corrales especiales en la isla San Alonso, la participación de expertos y científicos para diseñar y seguir este proyecto y la de los correntinos que anhelaban volver a ver al gran felino a su provincia, hasta que se liberó el primer ejemplar en el 2021. Tres años después, esa hazaña de conservación sigue avanzando exitosamente y ya cuenta al menos con 21 yaguaretés libres, incluyendo varios concebidos y nacidos en total libertad, habitando el humedal.

El último capítulo de la serie destaca los esfuerzos de restauración que se están llevando adelante en distintas regiones del mundo para recuperar estas interacciones. Las estrellas de un segmento del capítulo son Juruna y sus cachorras Sãso y Sagua’a que recorren el Iberá cazando carpinchos, modificando la abundancia de esta especie y su comportamiento. Las tres yaguaretés siguen habitando Iberá. Juruna ha parido dos camadas más y Sãso y Sagua’a también han sido madres.

Argentina se destaca en el mundo como vanguardia en la conservación y lugares como Iberá, llenos de naturaleza, le dan su lugar entre los más maravillosos del Planeta.

La tecnología solar puede enfrentar el apagón de hidroeléctricas y térmicas

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Una opción tanto para la ciudad como en la ruralidad, lamparas de alimentación solar.

Cuando esta historia de cristales, paneles, electrodos y demás accesorios llegó a nuestra realidad cotidiana, han pasado muchas otras de gente curiosa que descubrieron como aprovechar la luz solar para generar energía eléctrica.

La historia comienza en el siglo 19, en el año de 1839, cuando el físico francés Edmond Becquerel, que para aquel entonces estaba en sus juveniles 19 años, creó un prototipo de célula solar en el laboratorio de su padre. Este primitivo dispositivo, provisto de electrodos de platino recubiertos de cloruro de plata, era capaz de generar voltaje y corriente eléctrica cuando se exponía a la luz del Sol, el precedente del primer panel solar de la historia.

Con el tiempo se suman a esta carrera de desarrollo tecnológico los ingleses William Grylls Adams y Richard Evans Day, que se basaron sobre un descubrimiento del ingeniero Willoughby Smith, y que concluyeron que “la corriente solo podía producirse en el selenio por la acción de la luz” y bautizaron esta corriente como “fotoeléctrica”.

Diez años más tarde, en 1883, el inventor neoyorquino Charles Fritts creó el primer panel solar de la historia, y su trabajo lo envió Fritts envió al ingeniero alemán Werner von Siemens y lo presentó en la Real Academia de Prusia. La comunidad científica acogió con frialdad estos avances de manera que el descubrimiento quedó archivado.

En la primera década del siglo XX, Albert Einstein demostró que la luz contiene pequeños paquetes de energía, el electrón, asentó el marco científico en torno a la fotoelectricidad, así, renació el sueño de Fritts de proveer de energía limpia e inagotable a las industrias de todo el mundo.

En la década de 1950, los científicos de los Bell Labs, Gerald Pearson, Calvin Fuller y Daryl Chapin, desarrollaron el primer panel solar fotovoltaico moderno. Utilizaron silicio como material semiconductor para crear una célula solar más eficiente. Esta célula solar alcanzó una eficiencia de conversión del 6% y se convirtió en un hito importante en la historia de los paneles solares.

Durante la carrera espacial de las décadas de 1960 y 1970, los paneles solares se utilizaron en los primeros satélites, como el Vanguard 1 y el Telstar, fueron impulsados por la energía solar.

Aún así la energía fotovoltaica era un tema tecnológico que no salía de las comunidad científica y experimental, pero la crisis petrolera de la década comprendida de 1970 a 1980 provocó un aumento significativo en la conciencia sobre la necesidad de fuentes de energía alternativas renovables y se aplicaron a diversos productos comerciales e industriales.

Al pasar del siglo XX al XXI la carrera era producir mejores paneles que tuvieran un alto rendimiento en la producción de energía, nuevos minerales en su construcción, bajar los costos y hacerlo accesibles al común de las personas. En esa carrera China le ha sacado un buen trecho tanto a la industria europea como norteamericana.

Células solares de silicio policristalino y monocristalino, que mejoraron la conversión de la luz solar en electricidad, nuevos diseños al igual que materiales han permitido hacerlos más livianos, flexibles y que no solo se usan sobre techos y cubiertas de edificios, también en fachadas como diseño de acabados. Sus aplicaciones son multivariadas, desde un simple reloj de pulso, a telescopios espaciales.

Esta participación en el mercado ha logrado la reducción significativa en los costos de los paneles solares, lo que los hace más accesibles para los consumidores y las empresas además de politicas de estado que los promueven para el consumo masivo considerando la crisis climática y sus consecuencias a nivel de producción de energía.

En el caso de Colombia, no es necesario sacar permisos para la instalación de paneles solares. Lo que sí debes definir es si el sistema de paneles va a ir conectado a la red eléctrica, va a ser un sistema aislado o una combinación de ambos (híbrido), de tal manera que se considera al usuarios que produce energía eléctrica, principalmente para atender sus propias necesidades, sin utilizar activos de uso de distribución y/o transmisión ya instalados y aquel por temas de almacenamiento prefiere conectarse a la red ya instalada de manera tal que recibe beneficios por esta contribución al sistema.

Hoy, que es posible un apagón, se vuelve a retomar el tema energético, además de la necesidad de dar un salto adelante de la forma como la producimos y donde lo fotovoltaico es una de las mejores opciones. En el caso de las ciudades, los conjuntos cerrados o condominios habitacionales tiene la ocasión de instalar en techos y cubiertas amplias superficies de paneles que pueden satisfacer las necesidades diarias de alumbrado en las zonas comunes y hasta colocar cargadores para vehículos livianos como patinetes o bicicletas eléctricas prestando un servicio y economía a los usuarios.

En el caso de las residencia, hoy existen lámpara portátiles de diverso diseño que no requieren la compra y montaje de grupos de baterías, son luces livianas que se pueden cargar colocando los paneles de no mas de 20 centímetros en las ventanas y así en la noche tiene iluminación en las habitaciones en general.

Para sistemas más complejos como televisores, refrigeradoras, lavadoras, hornos microondas y otros electrodomésticos, por ahora hay que estar unido a la red del servicio, pero si es posible adquirir un sistema completo de paneles, baterías, bombillos lead perfectamente puede bajar los consumos a mínimos con el servicio contratado o venderle sus excedentes de energía eléctrica.

Cada paso que se da en este camino necesariamente desequilibra el sistema que durante tanto años se ha establecido, pero las normas legales lo permiten. Las necesidades reales de desabastecimiento energético por la crisis climática es real y la necesidad de aportar a la recuperación del planeta que entre otras ha sido afectado tanto por la construcción de hidroeléctricas con sus represas, desvío de ríos y los consecuentes daños ambientales, como la quema de hidrocarburos y carbón, además del aumento tarifario permanente hace necesario considerar la transición energética desde nuestros hogares..

Energía solar disponible con equipos más económicos, flexibles, durables hacen posible considerarlos como parte de las propuestas arquitectónicas de hoy, tanto en edificios, como viviendas individuales, una respuesta con mucho voltaje.

Ojo con el desperdicio de alimentos, situación insostenible en el mundo

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Gran cantidad de alimentos se pierde en distintas fases de la cosecha hasta el punto de venta y consumo, la brecha más grande surge en las variaciones entre las poblaciones urbanas y rurales.

«El desperdicio de alimentos es una tragedia mundial. Millones de personas pasarán hambre hoy mientras se desperdician alimentos en todo el mundo», dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, explicando que este problema continuo no sólo afecta a la economía mundial, sino que también agrava el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

La mayor parte del desperdicio alimentario mundial procede de los hogares, con un total de 631 millones de toneladas, o hasta el 60%, del total de alimentos despilfarrados. Los sectores de servicios alimentarios y venta al por menor fueron responsables de 290 y 131 millones de toneladas respectivamente.

De media, cada persona desperdicia 79 kilogramos de alimentos al año. Esto equivale a 1,3 comidas diarias para todas las personas hambrientas del mundo, subrayan los autores del informe.

El problema no se limita a las naciones ricas, los países de ingresos altos, medianos altos y medianos bajos difieren en los niveles promedio de desperdicio de alimentos en los hogares en sólo siete kilogramos per cápita por año. La brecha más grande surge en las variaciones entre las poblaciones urbanas y rurales.

En los países de ingresos medios, por ejemplo, las zonas rurales generalmente desperdician menos. Una posible explicación está en el reciclaje de restos de comida para mascotas, piensos y compostaje doméstico en el campo.

Según el informe, existe una correlación directa entre las temperaturas medias y los niveles de desperdicio de alimentos. Los países más cálidos parecen tener más desperdicio de alimentos per cápita en los hogares, posiblemente debido al mayor consumo de alimentos frescos que contienen menos partes comestibles y a la falta de soluciones sólidas de refrigeración y conservación.

Las temperaturas estacionales más altas, los episodios de calor extremo y las sequías hacen que sea más difícil almacenar, procesar, transportar y vender alimentos de manera segura, lo que a menudo conduce a que se desperdicie o se pierda un volumen importante de alimentos.

Dado que la pérdida y el desperdicio de alimentos generan hasta el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (casi cinco veces las emisiones totales en comparación con el sector de la aviación), reducir las emisiones derivadas del desperdicio de alimentos es esencial.
Las alianzas público-privadas para reducir el desperdicio de alimentos y los impactos sobre el clima y el estrés hídrico están siendo adoptadas por un número cada vez mayor de gobiernos de todos los niveles y así se busca cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12.3 de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos para 2030.

Cuando haga mercado, siempre considere la cantidad de alimentos necesarios para su consumo y el de su hogar. No se deje influenciar por comerciales de productos comestibles, procure adquirir verdaderos alimentos. Pruebe a aprender a preparar mermeladas y conservas para prolongar la vida útil de los alimentos. Y Nunca es tarde para compartir con otros que no pueden adquirir alimentos.

Utilice las bolsa verde para que sea trabajada de forma adecuada en los vertederos de basura, o aprenda hacer compostaje para alimentar plantas y jardines contribuyendo a darle vida a la naturaleza vegetal.

¿Es posible que nuestra comprensión del cosmos haya sido equivocada hasta ahora? ¿Qué dice el físico Adam Riess?

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Adam Riess, astrónomo del Instituto Científico del Telescopio Espacial (STScI) y profesor Krieger-Eisenhower de Física y Astronomía en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, recibió el Premio Nobel de Física 2011

Las teorías establecidas sobre la velocidad de la expansión del universo se cuestionan a medida que se acumulan nuevos conocimientos, lo que deja claro que aún no comprendemos del todo este fenómeno.

La «tensión de Hubble», un fenómeno que destaca las discrepancias entre las mediciones actuales de la expansión del universo y las expectativas basadas en datos previos, especialmente aquellos obtenidos por la misión Planck de la ESA. Contrario a lo anticipado, el universo parece expandirse más rápidamente de lo que los modelos teóricos preveían.

Surge entonces un debate en la comunidad científica sobre si esta discrepancia es el resultado de errores de medición o, lo que es más intrigante, apunta a la necesidad de revisar nuestra comprensión fundamental de la física.

La NASA ha informado que la colaboración, con observaciones emparejadas, entre el telescopio espacial Hubble, con más de tres décadas de servicio, y el telescopio espacial James Webb ha reforzado la teoría de que no son errores de medición lo que estamos viendo, sino indicios de algo más profundo, de fenómenos hasta ahora no comprendidos.

La «constante de Hubble» es el parámetro que cuantifica la tasa de expansión del universo. Sin embargo, surge un dilema debido a que distintos aparatos científicos arrojan valores divergentes para esta constante, fenómeno que ha dado origen a lo que se denomina la «tensión de Hubble».

Adam Riess, físico de la Universidad Johns Hopkins y premio Nobel por descubrir que la expansión del universo se está acelerando debido a un misterioso fenómeno ahora denominado «energía oscura», apunta a esta intrigante posibilidad. «Una vez descartados los errores de medición, lo que queda es la posibilidad real y apasionante de que hayamos malinterpretado el universo», afirma, abriendo la puerta a una reevaluación de nuestra comprensión cósmica.

Una hipótesis sugiere que el exceso de estrellas visibles para los telescopios espaciales podría estar alterando las mediciones, un efecto magnificado por el polvo estelar. Sin embargo, el telescopio Webb, con su avanzada tecnología, promete atravesar este velo de incertidumbre y ofrecer una visión más clara y precisa.

Como especula Reiss, puede que haya algo más a que los números no cuadren. «Ahora hemos abarcado todo el rango de lo observado por Hubble, y podemos descartar un error de medición como causa de la Tensión de Hubble con una confianza muy alta», asegura.

La «escala cósmica de distancias», un método empleado para medir distancias en el universo, ha sido crucial en estos hallazgos. Un equipo liderado por Riess realizó observaciones de estrellas variables Cefeidas en cinco galaxias, incluyendo NGC 5468, situada a 130 millones de años luz de distancia. Los resultados, publicados en The Astrophysical Journal Letters el 6 de febrero de 2024, refuerzan así la idea de que las mediciones han sido precisas, sugiriendo que el desajuste en las tasas de expansión podría deberse a factores aún no comprendidos.

«Combinar el Webb y el Hubble nos da lo mejor de ambos mundos. Comprobamos que las mediciones del Hubble siguen siendo fiables a medida que avanzamos en la escala de distancias cósmicas», afirmó Riess.

La resolución de la «tensión de Hubble» podría estar al alcance gracias a misiones como el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA y el observatorio Euclid de la ESA. Estos proyectos buscan profundizar en el misterio de la energía oscura, ese enigmático fenómeno que impulsa la expansión del universo.

Actualmente, de acuerdo con la NASA, la situación se asemeja a tener dos puntos de referencia fundamentales en el estudio del universo: por un lado, las mediciones de la distancia cósmica realizadas por los telescopios Hubble y Webb, ancladas en una extremidad; y por otro, las observaciones del resplandor inicial del universo, captadas por Planck, asentadas en la orilla opuesta. Entre estos dos puntos, la evolución detallada de la expansión universal a lo largo de miles de millones de años sigue sin ser observada directamente, presentando un enigma sobre cómo se ha desarrollado este proceso en el extenso lapso intermedio.

Según Riess, el desafío consiste en conectar nuestra comprensión del inicio del universo con el presente, un misterio que permanecerá al frente de la investigación astronómica hasta que nuevos descubrimientos nos ofrezcan más respuestas.

Una realidad incontrovertible: la sexta extinción planetaria

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Somos protagonistas en esta sexta extinción de la que nos habla la ciencia y las noticias.

Nuestro planeta ha experimentado cinco extinciones masivas en su historia, eventos donde la Tierra ha perdido una gran cantidad de especies en un período relativamente corto. Hoy nos enfrentamos a un desafío monumental: la sexta extinción masiva, un fenómeno impulsado principalmente por las acciones del ser humano. En todos los casos es imparable y finalmente hay que adaptarse y buscar la forma más eficiente de sobrevivir y ayudar a que no se aumente el deterioro planetario.

Recordemos las anteriores extinciones, Extinciones del Ordovícico-Silúrico, Extinción del Devónico-Carbonífero, Extinción del Pérmico-Triásico, Extinción del Triásico-Jurásico, Fragmentación de Pangea con erupciones masivas Extinción masiva del Cretácico-Paleógeno.

La Tierra se transformó de tal manera que permitió la aparición de lo que se ha denominado el Holoceno que se caracteriza por la presencia de temperaturas favorables para la vida, se transformaron las placas tectónicas conformando los continentes como los conocemos hoy, y logró adaptar una especie animal muy especial que desarrolló la agricultura, la sociedad como organización y comenzó a transformar su entorno, el Homo sapiens.

Desarrolló diversas civilizaciones, formas sociales y tecnologías para lograr tener cierta comodidad y seguridad en su entorno, no solo de otros animales, principalmente de su propia especie, que en líneas generales desarrollo la guerra para defenderse y para lograr nuevos espacios ya habitados.
Han sido diversos los imperios, pero todos en su más profundo sentir buscar dominar el mundo conocido de cada época, bien de forma militar o de formas económicas o culturales que a la fecha se mantienen para detectar el poder.

Esa forma de ver el planeta como posesión, como un lugar ilimitado de recursos que se puede y se debe explotar para sostener una forma de existencia denominada culta, civilizada, económicamente potente y única, ha llevado a todas las civilizaciones e imperios a la derrota en el tiempo. Hoy las cosas no han cambiado, basta observar las noticias y ver que siguen guerras por las mismas razones de siempre.

Pero hoy nos enfrentamos a un holocausto mayor, acelerado por la ambición humana y su deseo de tener más, hacer más y adueñarse del planeta. Las revoluciones industriales de los tres últimos siglos generaron cambios dramáticos en el Holoceno, hasta el punto que hoy hablamos del Antropoceno como el punto de quiebre de una nueva extinción planetaria.

La destrucción de los ecosistemas en todos los rincones del mundo han quebrantado el equilibrio natural que permitió la vida como la conocemos. Temas como la contaminación, el cambio climático y la sobreexplotación, deforestación, la expansión urbana y la agricultura intensiva están destruyendo los hábitats naturales de las especies a un ritmo acelerado.

La contaminación del agua, el aire y el suelo por químicos, pesticidas y otros desechos tóxicos producto de la industria agrícola y pecuaria está envenenando a las especies y alterando los ecosistemas, con dramáticos ejemplos en la piscicultura.

Al romper el ciclo natural del agua por la destrucción de los bosques en todo el planeta se genera aumento de las temperaturas, el cambio en los patrones de precipitación y la acidificación de los océanos, que es sinónimo de muerte en los océanos y mares del mundo, que entre otras están sobre explotados por la pesca industrial, lo que hace muy difícil la adaptación y supervivencia de diversidad de especies acuáticas de todo orden.

Y si de las aguas mayores nos vamos a ríos y lagos la explotación e industrialización de sus aguas en represas, pesca, minería, canalización y contaminación a todos los niveles las colocan al borde de la extinción.

La pérdida constante de biodiversidad en un sistema cerrado como es la naturaleza, hace que la perdida de una especie afecta a otras muchas y así de forma circular e interdependiente genera repercusiones graves para el planeta y para la humanidad. Los ecosistemas saludables son esenciales para la purificación del aire y el agua, la regulación del clima, la polinización de las plantas y la producción de alimentos para todas las especies que habitan el planeta.

El daño planetario nos conduce inexorablemente a la inseguridad alimentaria, especialmente en las grandes ciudades. La presencia de nuevas enfermedades o el resurgimiento de otras que se suponían estaban controladas por la ciencia. Junto a ello se presentará un aumento mayor de migraciones de todos los lugares del mundo tratando de buscar un mejor estar y la posibilidad de desarrollar la vida personal y familiar.

Esta última realidad llevara hacia adelante el cierre de fronteras, persecuciones, campos de concentración y posiblemente guerras fronterizas de grandes proporciones.

¿Es posible evitar la sexta extinción masiva? En la realidad no es posible considerando que ya han pasado cinco en procesos planetarios y que esta la estamos viviendo hoy y entendiendo que se aceleró el proceso por la acción humana.

Solo nos queda proteger los hábitats naturales que aún están presentes y ayudar a recuperar zonas importantes tanto en la ruralidad como en las ciudades y así crear y ampliar áreas protegidas, revitalizando ecosistemas degradados y reducir la deforestación a todo nivel.

Reducir la contaminación en todos los niveles, desde el uso de los plásticos, el uso de energías renovables y adoptar prácticas agrícolas sostenibles dejando de lado las prácticas agrnómicas y más bien trabajar la tierra desde la Agroecología.

Mitigar el cambio climático a partir de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero tanto de fábricas, industrias pecuarias, movilidad y cumplir con el limite del aumento de la temperatura global que se han establecido en las COP.

Ser protagonistas de un consumo sostenible y así reducir compras innecesarias promovidas por la sociedad de consumo y desecho, evitar el desperdicio y adoptar estilos de vida minimalistas, solo lo necesario.

Todos y cada uno de nosotros tiene la misión de divulgar la necesidad de cambiar nuestras formas de consumo, de movilidad, de habitar la ciudad y el campo y de entender que esta es la única nave espacial que nos alberga y nos permite la vida tal como la conocemos.

Si tiene tiempo, una película que si usted la observa desde lo que representa la crisis climática, nos deja una enseñanza, más allá de distraerse: No mires arriba.

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