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La interdependencia en materia de salud entre las personas, los animales, las plantas y el medio ambiente es innegable

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El enfoque de “Una sola salud” reconoce este intrincado entramado de la vida. Concebido para equilibrar y optimizar de forma sostenible todos los componentes de nuestro ecosistema, este enfoque holístico apela a diferentes sectores, disciplinas y comunidades para que colaboren con el fin de fomentar el bienestar y hacer frente a las amenazas para la salud y los ecosistemas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMA), promueve el enfoque de “Una sola salud” con el fin de prevenir, detectar y controlar la propagación de patógenos y enfermedades entre los animales, las personas y el medio ambiente.

El enfoque de la FAO de “Una sola salud” también contribuye a la transformación del sistema agroalimentario mediante la eliminación de amenazas como las plagas y enfermedades de los animales, las plantas, los animales acuáticos y los bosques, que reducen la productividad, ponen en peligro la biodiversidad y amenazan los medios de vida.

He aquí tan solo cinco de las muchas cuestiones que la FAO combate mediante el enfoque de “Una sola salud”:

Resistencia a los antimicrobianos

La resistencia a los antimicrobianos es la capacidad de los microorganismos para subsistir o crecer en presencia de medicamentos que tienen como objetivo inhibirlos o matarlos. Su aparición y propagación se aceleran como consecuencia de la actividad humana, principalmente el uso incorrecto y excesivo de antimicrobianos como tratamiento, prevención o control de enfermedades en personas, animales y plantas.

Por ejemplo, si bien ahora se desaconseja, una práctica común consistía en añadir antimicrobianos a los piensos para estimular el crecimiento y la producción, a pesar de que hasta un 80 % de esos antimicrobianos se excreta en el agua y el suelo. Los microorganismos presentes en el medio ambiente que ofrecen una resistencia natural a esos antimicrobianos propagan a su vez esa resistencia a otras bacterias y hongos que provocan enfermedades.

Uso excesivo de fertilizantes y plaguicidas sintéticos

Unos ecosistemas edáficos sanos y con biodiversidad contienen una gran cantidad de organismos de gran valor y contribuyen a producir plantas sanas. Sin embargo, el uso excesivo de plaguicidas sintéticos puede reducir las poblaciones de insectos beneficiosos que controlan de forma natural las plagas y polinizan las plantas. Esto altera el equilibrio ecológico y crea unas condiciones propicias para el rebrote de plagas y la aparición de insectos resistentes a los plaguicidas.

El Manual de compostaje del agricultor, es una guía de aprendizaje de la FAO sobre la elaboración de productos sanos e inocuos que pueden utilizarse para cultivar plantas más sanas y menos susceptibles a las plagas. En el manual se recogen varios estudios de casos de América Latina, como la producción de abono orgánico a partir de excrementos de cerdo en Colombia, o el uso de restos de frutas y hortalizas, hojas verdes y cenizas vegetales para producir compost en bidones de plástico en el Paraguay.

Degradación del suelo

Cerca del 95 % de nuestros alimentos se producen en o sobre los suelos. No obstante, las prácticas agrícolas convencionales, como la labranza, pueden deteriorar sus propiedades físicas, químicas y biológicas. Labrar el suelo puede provocar su compactación, una disminución de la absorción de agua y una reducción de la materia orgánica. El uso excesivo o inadecuado de fertilizantes, la maquinaria pesada y el agua de riego de baja calidad pueden provocar la degradación del suelo.

Gracias al Mapa mundial sobre el potencial de fijación de carbono orgánico del suelo, los expertos pueden identificar dónde conviene adoptar prácticas de gestión sostenible de los suelos para aumentar sus reservas de carbono. El mapa también está diseñado para que los encargados de la formulación de políticas lo puedan utilizar como fuente de información a la hora de abordar la adaptación al cambio climático.

Enfermedades zoonóticas

Muchas de las enfermedades que se originan en los animales pueden contagiarse a los humanos por contacto directo. Se denominan “enfermedades zoonóticas” y pueden tener consecuencias nefastas para la salud humana.

Por ejemplo, la rabia es una enfermedad vírica mortal que se transmite de los animales a los humanos, en la mayoría de los casos a través de mordeduras o arañazos. No tiene cura, pero puede prevenirse mediante la vacunación.

Pandemias

La conexión entre la salud del medio ambiente, las plantas, los animales y las personas se ha hecho más patente a lo largo de los años debido a la expansión de las poblaciones humanas a nuevos territorios y a los cambios en el clima y el uso de la tierra.

El auge de los viajes y el comercio internacionales durante decenios ha desdibujado las fronteras, facilitando la propagación de enfermedades a escala mundial, y epidemias y pandemias recientes como la de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) nos recuerdan hasta qué punto se interrelacionan la salud humana, animal, vegetal y medioambiental.

Estas son solo algunas de las cuestiones que se contemplan en el enfoque de “Una sola salud”. También resulta clave en sectores como el de la actividad forestal y el agua, y desempeña un papel fundamental en el Codex Alimentarius, un conjunto de normas, directrices y códigos de prácticas internacionales concebidos para garantizar que los alimentos sean inocuos y puedan comercializarse. Tenemos un solo planeta. Este enfoque es un recordatorio de que también tenemos “Una sola salud”.

Fuente: ONU

La ciudad, un invento humano que ha generado muy buena parte de la Crisis Climática

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Un texto que bien vale la pena considerar en estos tiempos de racionamiento de agua en la ciudad de Bogotá.

Quizás el invento de la ciudad, por lo menos en occidente, se puede ubicar en los tiempos feudales, donde el castillo era rodeado por otras viviendas de los vasallos que elaboraban buena parte de los artículos de uso diario, y que eran vendidos o intercambiados en los días del mercado, cuando llegaban los campesinos a tributar al señor feudal.

La Revolución Industrial cambió toda esa dinámica, y la ciudad aparece con gran poder porque es allí donde el mercantilismo como idea económica se fortalece y a demás da pauta a la creación de verdaderas industrias, ya no solo para el consumo interno, también para la exportación de productos manufacturados. Casi siempre con materiales traídos de las colonias, como se marco bajo los imperios españoles y británicos, éste último cambió para siempre el comercio, la explotación de tierras lejanas al centro administrativo y se considera el imperio más grande que haya existido recientemente.

La idea de la ciudad, el albergue para los trabajadores, para los industriales, el comercio, la banca y el gobierno, requirió grandes transformaciones del lugar donde se estableció. Más allá de los edificios, se formaron barriadas que requerían agua potable, alcantarillado, fuentes de energía para uso diario, vías de transporte y medios para agilizar los desplazamientos. Pero ese crecimiento, muchas veces como resultado de la necesidad y no de la planeación urbana ha generado grandes destrucciones ambientales, que a la fecha son irrecuperables.

Cada mega ciudad ha tenido que desplazar bosques, ríos y otras fuentes de agua, inmensa cantidad de animales de todas las especies, y en muchos casos ha extrapolado la existencia de otros como los roedores, y ahora las mascotas caninas y felinas. En la realidad del citadino no se ha enterado de lo que significa vivir en una urbe que consume sin parar agotando recursos, desperdiciando otros y contaminando de una forma inmisericorde todo a su alrededor.

Hay ciudades muy ordenadas, limpias, con buena foresta y jardinería, mientras que hay otras que viven en el caos permanente, desordenadas, sucias, mal olientes y cubiertas por un aire enrarecido por los gases de fabricas y vehículos que la hacen pesada y agotadora. Muchas de las ciudades latinoamericanas tienen ese comportamiento. Y es el Dr. Manuel Rodríguez Becerra, exministro colombiano, investigador, académico e ingeniero industrial quien en su obra «Nuestro Planeta Nuestro Futuro» publicada hace algunos años nos acerca a las realidades y al futuro, por demás bastante complejo, de nuestro país frente a la crisis climática.

En este aparte de una entrevista nos relata lo que son las ciudades y los riesgos que genera su constante crecimiento sin control aparente.

Entender qué es el ANTROPOCENO

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El Antropoceno designa las repercusiones que tienen en el clima y la biodiversidad la rápida acumulación de gases de efecto de invernadero y la destrucción planetaria irreversible ocasionada por el consumo excesivo de los recursos naturales.

Hoy estamos frente a realidades climáticas que cambian dramáticamente nuestra forma de ver el planeta. Esa nave espacial generosa que nos da todo lo que requerimos y aún más, hoy se comienza a percibir como hostil, problemática y para muchos generando una gran cantidad de problemas económicos inmanegables.

Quizás el drama que más representa preocupación en Latinoamérica es la prolongada sequía, especialmente en el Cono Sur, agregado a ello terribles incendios forestales y en general la escasez de agua para todo, desde el hogar a la agricultura y con todo lo que ello implica. Pero en realidad ¿qué es lo que esta pasando con nuestra nave espacial?

Ciertamente el planeta ha sufrido una serie de cambios fundamentales hasta llegar a la etapa del Holoceno, que permitió la vida tal como la conocemos. Selvas, ríos, lagos, gran variedad de animales, pájaros, insectos y una casi infinita variedad de plantas, Y ni hablar de los grandes superficies acuáticas. Todo ello se puso a disposición de los seres humanos a su capacidad y talento para darle uso e inventarse una forma de interpretar la sociedad, las costumbres y las metas por lograr en los escasos años de vida de cada uno sobre el planeta.

Han pasado muchas revoluciones tecnológicas, económicas y de formas de interpretar la vida. Hoy, estamos en el Antropoceno, que corresponde a la acción directa del ser humano transformando el planeta, la vida natural y las posibilidades de sobrevivencia de lo que hemos disfrutado en el Holoceno. El Dr. Manuel Arias Maldonado, académico español, ha publicado hace algunos años un texto que se refiere a esta época que estamos viviendo. He aquí apartes del texto que nos aproxima a esta realidad innegable.

El Antropoceno «designa una nueva época geológica cuyo rasgo central es el protagonismo de la humanidad, convertida ahora en agente de cambio medo ambiental a escala planetaria»

Fenómenos ecológicos como el cambio climático, la degradación de la biosfera, la alteración biogeoquímica de la tierra, los ecosistemas antropogénicos y el de la basura urbana, sin embargo, el cambio climático es el fenómeno «antropocénico por excelencia: producido o acelerado por la acción humana, tiene carácter global y contribuye a alterar… los procesos naturales»

La univocidad de los hechos científicos no se corresponde con la pluricidad de los significados sociales. Y la antropogeomorfología constata que los humanos son una fuerza geomórfica que actúa en el plano socioeconómico e histórico.

Las fases históricas del Antropoceno son tres: los antecedentes preindustriales, como la caza o la agricultura; la fase Industrial y, por último, la aceleración que se inicia en el año 1945. sin embargo, hay un debate sobre cuando se inició la época del Antropoceno, el año cero de esta periodización, ya que la geología data las eras geológicas en medidas métricas de miles de años.

Existen tres propuestas sobre el nombre de esta nueva época: el Antropoceno señala que la acción humana trasforma el sistema terrestre; el tecnoceno, al ser la técnica un fruto humano que transforma la naturaleza; y el capitalo­ceno, que indica que el capital ha causado la alienación del mundo y ha sido aplicado a través de las políticas del liberalismo y el estado del bienestar.

Antropoceno o fin de la naturaleza.
En cuanto a las problemáticas subyacentes: Peter sloterdijk señala el riesgo de que la biología se convierta en tanatología; A. Giddens y U. Beck afirman que la naturaleza ha perdido su autonomía, puesto que ya no se define al margen de la acción antropogénica; la naturaleza es naturaleza humana según E. Ellis; y la naturaleza es fruto de la hibridación socioambiental.

El concepto de naturaleza es equívoco: describe la totalidad de los seres vivos; se pone en tela de juicio la autonomía y el auto sostenibilidad de la naturaleza; la relación entre naturaleza e historia es confusa; se ofusca el sentido propio de la naturaleza.

Steven Vogel propone cambiar el concepto de naturaleza por el de medio ambiente. Los sistemas humanos y naturales se encuentran en estado de hibridación. La hibridación es «la recombinación que resulta después de que los procesos y artefactos de origen humano hayan ejercido un grado variable de influencia sobre procesos y seres naturales»

El autor postula abandonar la oposición humano/natural y asumir la relación sociedad y naturaleza por las siguientes razones: la sociedad ha colonizado la naturaleza; la sociedad y la naturaleza están interrelacionadas; la transformación y la adaptación son modos del ser humano; las relaciones socionaturales son el modo de relacionarse en lo económico y tecnológico a nivel global; existen otros agentes que influyen en el proceso socionatural: virus, terremotos, etc.

Es decir, se camina hacia lo postnatural. El jardín antropocénico se diseña en tres planos: primero, la sostenibilidad se basa en el principio de justicia que defiende al medio ambiente (ecosistemas y recursos naturales); segundo, la conservación defiende el imperativo establecido por Aldo Leopoldo: «algo está bien cuando tiende a preservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica y mal, si tiende a lo contrario».

Sin embargo, existen tres cuestiones abiertas en este principio: la elección entre la postura biocéntrica o la antropocéntrica, que el valor es subjetivo y que el conservacionismo no es inmune a las reglas de mercado.

Los tipos de protección del conservacionismo son: proteger las funciones medioambientales, amparar la naturaleza en sentido genético y respaldar la naturaleza en sentido cuantitativo; el tercer plano consiste en la restauración, «remover las fuentes de degradación ambiental».

Las propuestas de la línea restaurativa son: adaptación salvaje/rewilding, es el regreso al estado natural; la emigración asistida; la desextinción, que es retornar a la vida seres extinguidos; la robotánica, que es el empleo de robots para reparar ecosistemas.

En el texto se hace referencia a lo que puede ser nuestro futuro según Erle Ellis, que lo describe en estos términos «Imagina un mundo sin lugares salvajes. Un planeta tan cubierto por piscifactorías, plantaciones, ranchos, granjas, pueblos y ciudades que las criaturas y los lugares salvajes, de existir todavía, apenas ocupasen los márgenes de nuestros paisajes rurales, urbanos y marítimos. ¿Es este el planeta en que quieres vivir? No importa quién seas, seguro que no».

El texto es aún más interesante en la medida que lo vas leyendo y entendiendo que no solo nos estamos jugando el futuro de las próximas generaciones, que en realidad están naciendo hoy, y de nuestra vida que cada vez será más calamitosa. ¿Qué hacer entonces? Lo primero cambiar la forma de vida urbana que tenemos, menos consumo de cosas que no necesitamos para nada, menos atiborrarnos de ropa, zapatos y accesorios que si al caso se usan una vez. Menos electrónica y si no es posible demorar su cambio. Más bicicletas menos autos, y comprar a mercados cercanos, locales que evitan sobre costos en la operación de traslado y de niveles de contaminación generados en el proceso.

El planeta no nos necesita, pero nosotros si, y depende de cada uno entender la vorágine de consumo, en un sistema económico global que se sustenta en la destrucción planetaria, en la riqueza en dinero y objetos en manos de unos pocos, en guerras localizadas para hacerse a los minerales y otras materias primas a costa del sufrimiento de mucha gente y en general a una sociedad diseñada desde la ciudad, a espaldas de la naturaleza y de la vida en su gran variedad.

Economía circular en acción en la ciudad de Osaki, Japón

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La ciudad de Osaki, al suroeste de Japón, recicla el 80% de sus desechos y no posee una incineradora. Los restos de comida se mezclan con plantas podadas. Al descomponerse, se convierten en un rico compost, casi todo el cual se utiliza en las granjas de la ciudad.

Cuando el vertedero de Osaki, en el suroeste de Japón, alcanzó su capacidad máxima, la incineradora era el siguiente paso lógico. Sin embargo, la ciudad decidió tomarse en serio el reciclaje. Kasumi Fujita, concejala de Osaki, se propuso trabajar con el municipio, el sector empresarial y la comunidad local para ayudar a la ciudad en su preparación hacia un futuro más sostenible. Hoy en día, Osaki, con una población de alrededor de 12.000 habitantes, recicla un notable 80% de sus residuos, y pudo evitar la construcción de una planta incineradora.

«Siempre he querido trabajar en algo relacionado con la crisis climática, y sentía firmemente la necesidad de actuar. Por eso vine a Osaki. Aquí, los residuos se clasifican en 27 categorías diferentes. Como no hay planta incineradora, las bolsas azules van directamente al vertedero sin incinerarse, mientras que las otras 26 categorías se clasifican y reciclan adecuadamente», explica Fujita.

«Por ejemplo, los plásticos se separarán en distintos tipos y luego se comprimen. Los residuos comprimidos se llevan después a fábricas de reciclaje repartidas por todo el país», añade.

Los restos de comida se recogen tres veces por semana con un cubo azul. Se trituran en trozos más pequeños. También se traen plantas podadas, que se mezclan con los restos de comida. Las plantas podadas contienen muchos microorganismos autóctonos. Al descomponerse, los residuos se convierten en un rico compost, casi todo el cual se utiliza en las granjas de Osaki.

Creo que el proceso es muy sencillo y puede practicarse en cualquier parte del mundo. De hecho, nuestro proceso se ha introducido en Indonesia; funcionarios de la ciudad de Osaki y el personal del centro de reciclaje fueron allí para demostrar nuestras técnicas de separación y compostaje de residuos alimentarios. Esto puede convertirse en una solución a un problema al que se enfrentan ahora mismo muchos países en vías de desarrollo.

Realmente creo que la gente debería aprender más sobre el proceso de lo que ocurre con los productos después de usarlos, y lo complejo que es el tema de los residuos. Al mismo tiempo, se darán cuenta de que podemos reducirlos. Las empresas y los gobiernos locales también tienen que entender la situación. Tenemos que movilizar a todos para cambiar las cosas».

Fuente: ONU

Qué debería ser vivir bien en las ciudades de hoy

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La ciudad un cúmulo de aspiraciones económicas impuestas por las leyes del mercado

Cada vez más extensas, con edificaciones más altas, con espacios «precisos», centros comerciales de todo tipo y diseño, vías para transitar en auto o transporte público, servicios de metro, tranvía, ciclorrutas, espacios verdes de diversidad de formas y tamaños, y todos los servicios posible como centros de educación medicina y salud y un presupuesto que soporte el costo desa manera de vivir.

La sociedad de consumo, en la que vivimos desde hace dos siglos, nos estimula a través de los anuncios, los medios y otras sugerencias activas a comprar, adquirir bienes y servicios por doquier. Eso implica que lo mucho o poco que se gane laboralmente hablando, termina hipotecado pagando a bancos, corporaciones y cuanto sistema de crédito se haya diseñado para facilitar que nos endeudamos de forma permanente.

Nadie niega que en las ciudades tener vivienda, auto, electrodomésticos y una gran gama de servicios son importantes, pero ¿son tan absolutamente necesarios? Con la llegada de los años nos damos cuenta que hicimos una carrera maratónica para comprar y gastar y que a la final la mayor parte de todos eso no sirve para nada y que termina, en el mejor de los casos, en ventas de garaje, en donaciones y en el peor en la basura.

Ya no se heredan las viviendas, los muebles y otros objetos durables que han sido reemplazados por descartables y de una corta duración. En muchos casos fueron el producto de la explotación de bosques naturales o industriales para generar muebles, que son desechados por viejos, fuera de moda o porque no se les ha hecho el mantenimiento adecuado. Se reemplazan por aglomerados costosos, de baja calidad y que definitivamente no van a ser heredados. No aguantan el paso del tiempo y no fueron hachos para tal fin.

No contemos con los problemas legales y de guerras familiares por las herencias, casi siempre terminan en pleitos costosos y con un poco de dinero para los demandantes, pero se pierde un patrimonio, especialmente cuando son casas, los apartamentos finalmente están en el aire, y de forma literal.

La sociedad de consumo nos ilusiona con el auto de moda, repletos de cuanto artilugio se pueda considerar en el momento de su compra, pero en nuestras ciudades realmente vale la pena embarcarse en un crédito y una gran cantidad de costos y gastos que con lleva tener una automóvil, o una SUV, en fin, un automotor? Quizás en el diseño urbanísticos norteamericano donde el vehículo personal es muy importante, más allá del nivel de vida, en la realidad es la posibilidad de mantener una gran industria que requiere un consumidor activo de forma permanente.

Así las cosas, más que una necesidad es una imposición comercial, industrial de mercado y que se mueve en la moda. Esto ha llevado a situaciones críticas como la realidad del cambio climático acelerado por los gases de efecto invernadero, pero va más allá. Guerras y despropiación de pueblos enteros en donde esta el petroleo para ser explotado. Confrontaciones infames patrocinadas en la sombra por los intereses de este sector de la economía y de los paises que ordenan la economía mundial.

Así las cosas, y este es un simple ejemplo, basta detenerse en el consumo de electrodomésticos, unos que pasan de moda por el cambio de tecnología (betamax, VHS – Video 8- CD-DVD- memorias SD) y otros por la obsolescencia programada que les da una vita realmente corta, sin que sea todo el artefacto que se ha malogrado, generalmente es una pieza electrónica que se puede recambiar…pero el negocio es que compre nuevo.

Y en eso nos pasamos media vida, lo que hace que vivamos en tensiones y angustias para cubrir los gastos que un sistema económico nos ha impuesto. No es vivir en las cavernas, es pensar sobre nuestras adquisiciones y forma de habitar la ciudad. ¿Vale la pena adquirir tanto para no tener el tiempo de disfrutar la vida habitando una ciudad? Las cosas no son soluciones, la compañía de la familia, los vecinos, grupos de amigos con los que se puedan disfrutar los espacios urbanos es mucho mejor que las cosas.

Sentir que se está vivo porque se puede caminar, montar en bicicleta, conversar en el transporte público, en un parque, disfrutar de un café con tiempo es mucho mejor que llenar nuestras viviendas con ropa que no usaremos, aparatos que no son indispensables, vehículos que nos atormentan y sume su esfuerzo personal para cuidar el planeta que es expoliado por las industrias y las economía mundiales que nos imponen formas de consumir y de vivir.

Un cambio de cultura alimentaria urgente y necesaria

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Estamos rodeados de una gran cantidad de productos comestibles que se nos presenta diariamente por los medios de comunicación, por las vitrinas de los Centros Comerciales, y en general por todos los lugares que vamos recorriendo en el día a día en nuestras ciudades y poblados, donde nos ofrecen productos refrescantes, deliciosos, de formas y colores muy atrayentes y en muchos casos con supuestos regalos para los más chicos.

En la realidad no logramos desentrañar la trampa mortal en la que estamos viviendo, y lo peor es que vamos transmitiendo esas formas de mal comer a los más chicos. Los saturamos de golosinas super ricas en azúcares, grasas trans, y una inmensa colección de saborizantes, preservantes y otros químicos que van generando adicción y acabando con la salud en general de nuestro organismo.

La periodista argentina Soledad Barruti, desde ya hace algunos años se atrevió a publicar un texto esclarecedor de lo que representa la industria de productos comestibles en el mundo y con especial énfasis en nuestra América. Publicación que aborda no solo los procesos industriales, además el manejo político, económico, cultural y comunicativo que asegura que la gran industria de productos comestibles siga creciendo, arruinando el medio ambiente con cultivos transgénicos, robando el agua a las comunidades como sucede en México y la Coca Cola, y en general todo ese panorama de negocio y enfermedad que cubre estas industrias globales.

La autora también nos llama la atención en como en las zonas rurales, que se supone se producen alimentos, la dinámica misma de la contratación laboral del campesino, lo vuelven un comprador de productos, dejando de lado en mayor o menor medida la posibilidad de alimentar con el pancoger que puede producir en su terruño. El drama es peor cuando las personas de la ruralidad se dirigen a las ciudades, lo que en muchos casos representa aumentar los cinturones de pobreza y miseria llevándolos a un mal vivir y círculos desastrosos de miseria del los que dificilmente logran salir.

Aquí un aparte de la entrevista con la autora de «Mala Leche» y «Mal comidos», dos textos urgentes por leer.

Una enfermedad con la que hay que tener cuidado: hepatitis vírica

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Las muertes por hepatitis aumentan porque muy poca gente es tratada. OMS

El número de vidas que se pierden por infecciones de hepatitis vírica va en aumento y ya supone 3500 muertes diarias, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La enfermedad es la segunda causa infecciosa de muerte en el mundo, con 1,3 millones de fallecimientos al año, los mismos que la tuberculosis, otra de las principales causas de muerte infecciosa, según el Informe Mundial sobre la Hepatitis 2024 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Este informe presenta un panorama preocupante», ha declarado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la agencia de la ONU. «A pesar de los progresos a nivel mundial en la prevención de las infecciones por hepatitis, las muertes están aumentando porque muy pocas personas con hepatitis están siendo diagnosticadas y tratadas.»

Aunque se dispone de mejores herramientas para el diagnóstico y el tratamiento y los precios de los productos están bajando, las tasas de cobertura de las pruebas y el tratamiento se han estancado, afirma la OMS. Sin embargo, alcanzar el objetivo de eliminación en 2030 debería ser posible si se toman medidas rápidas ahora, dijo la agencia.

Nuevos datos de 187 países muestran que el número estimado de muertes por hepatitis vírica aumentó de 1,1 millones en 2019 a 1,3 millones en 2022. De ellas, el 83% fueron causadas por la hepatitis B y el 17% por la hepatitis C. Más de 6000 personas se infectan cada día con hepatitis vírica, según el informe.

Las estimaciones actualizadas indican que 254 millones de personas viven con hepatitis B y 50 millones con hepatitis C en 2022. La mitad de la carga de infecciones crónicas por hepatitis B y C corresponde a personas de 30 a 54 años, y el 12% a niños. Los hombres representan el 58% de todos los casos.

En todas las regiones, solo el 13% de las personas que viven con infección crónica por hepatitis B habían sido diagnosticadas y aproximadamente el 3%, o siete millones, habían recibido terapia antiviral a finales de 2022, muy por debajo de los objetivos mundiales de tratar al 80% de las personas que viven con hepatitis B y hepatitis C crónicas para 2030.

La carga de la hepatitis vírica también varía según las regiones. La región de África soporta el 63% de las nuevas infecciones por hepatitis B, pero a pesar de esta carga, solo el 18% de los recién nacidos de la región reciben la vacuna de la hepatitis B al nacer.

En la región del Pacífico occidental, donde se produce el 47% de las muertes por hepatitis B, la cobertura del tratamiento es del 23% entre las personas diagnosticadas, un porcentaje demasiado bajo para reducir la mortalidad. Además, a pesar de la disponibilidad de medicamentos genéricos asequibles contra la hepatitis vírica, muchos países no consiguen adquirirlos a estos precios más bajos.

El informe esboza una serie de medidas para avanzar en un enfoque de salud pública frente a las hepatitis víricas, diseñadas para acelerar el progreso hacia el fin de la epidemia para 2030.

Entre ellas se encuentran la ampliación del acceso a las pruebas y diagnósticos, el refuerzo de los esfuerzos de prevención en atención primaria y el paso de las políticas a la aplicación para un tratamiento equitativo. Sin embargo, la financiación sigue siendo un reto, ya que los niveles actuales son insuficientes para satisfacer las necesidades.

Según la OMS, esto se debe a una combinación de factores, como el escaso conocimiento de las intervenciones y herramientas que ahorran costes y la existencia de prioridades sanitarias contrapuestas.

Fuente: OMS

Alimentos o comestibles, hay que distinguirlos

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La industria de alimentos que va de la mano de la Ingeniaría de alimentos, ha desarrollado durante décadas productos muy atractivos en cuanto color, sabor, textura, formas y presentaciones y no tienen nada que ver con los alimentos. Son una combinación de agentes químicos que literalmente nos engañan para aceptarlos como alimentos, y no lo son.

Un alimento proviene de un ser vivo, entendido como vegetales y animales preferentemente, lo que no excluye minerales que son vitales para nuestro sistema en general.

Ahora bien, la pregunta clave, ¿Cómo se han cultivado las plantas y cómo se han criado los animales que consumimos? Y ahí, algo que debería ser natural y sano, resulta que se ven contaminados por agroquímicos y piensos que provienen de esos cultivos manejados por la agronomía. Lo que importa es la cantidad, el estándar de forma, tamaño y color…en realidad criaturas al estilo Frankestein.

En las grandes ciudades la red de supermercados, de distintas marcas, representan el escenario de la agroindustria, tanto en productos procesados como puestos en góndolas como frutas, verduras, cárnicos y panadería. Todos obedecen a un proceso industrial que debe redituar dinero suficiente que incluye ganancias y todo el sistema de operación de esta cadenas, que en la realidad comienzan en los campos y terminan en la mesa, la lonchera o un pasaboca durante el día.

Además de un sistema económico, estos productos por su origen, tratamiento de conservación terminan generando enfermedades muchas de ellas tan críticas como cáncer , obesidad, diabetes, hipertensión y las que se deriven de estas. En cuanto a los productos procesados o de paquetes, la situación es peor, en muchos casos solo son químicos que se ofrecen como comestibles, la verdad es que son bombas de enfermedades. Muchos de estos van dirigidos a los niños, futuros consumidores de comestibles y de servicios médicos complejos.

Para comer bien hay que reconocer los alimentos, que provienen de cultivos agroecológicos, de animales, aves y peces criados de forma natural y libre, los establos, corrales y acuarios no son precisamente el mejor espacio para producir cárnicos sanos. En nuestra América las tradiciones campesinas, tienen mucho que ver con procesos agroecológicos, permiten alimentos sanos, solo que hay que ir a buscarlos o propiciar asociaciones campesinas que puedan ofrecer alimentos a precios accesibles, aprovechando medios distintos a las tradicionales redes de distribución de las grandes superficies.

Un especialista en el tema nos acerca a esta realidad del campo y los alimentos, el Ingeniero Agroecológico Jhon Monje.

El Litio entre la riqueza y la devastación ambiental

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Un texto necesario para aproximarse a este mundo de la minería del litio en nuestro continente

El texto de Ernesto Picco arranca así: » Hay un problema con el litio. El litio no es como el oro, que en forma de lingotes, joyas o monedas ha excitado sueños de riqueza durante siglos. El oro -la idea del oro, sus imágenes, formas y posibilidades- ha justificado expediciones suicidas, colonizaciones y matanzas sin culpa. Mas o menos igual que la plata. Solo que, mientras noventa por ciento del oro se utiliza hoy para hacer joyas y sostener reserva de inversiones, la plata se usa mayoritariamente con fines industriales: armas, circuitos, compuestos para medicina y fotografía. Algo parecido ocurre con el cobre: Lo puedes ver en cables, alambres o monedas de uso corriente.

El problema con el litio es que no lo ves. Y, sin embargo, está ahí, movilizando millones de dólares, euros y yenes entre paises centrales y periféricos. Y, mientras hace eso, va poniendo a pueblos ancestrales en pie de guerra, en pleno siglo XXI»….

Una publicación del 2022 que nos acerca al drama que representa esta riqueza que se escapa de las manos latinoamericanas y que generan un daño ambiental y humano de proporciones. En la vida diaria tenemos litio en todo tiepo de accesorios que usan baterías de este mineral y que ciertamente facilita la vida, principalmente en las ciudades.

Si quiere acercarse al tema de esta tecnología que lo invade todo, este texto del Doctor Ernesto Picco, un argentino que sabe muy bien de esta realidad minera que a la larga se va convirtiendo en un espejismo, lo enfrenta a una situación muchas veces tan ajena que tiene mucho que ver con nuestros consumos de la vida diaria.

E-cars ¿son tan amigables con el planeta?

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Más que simple movilidad ecológica, el Litio es un protagonista de variedad crisis en Suramérica

Cuando nos hablan de autos eléctricos de gama media y alta nos topamos con el Litio, pero para nuestra América en realidad ¿qué significa este mineral que se encuentra en tres paises de preferencia: Chile, Bolivia y Argentina?

Cada caso es particular, en Chile las multinacionales ya han hecho lo suyo , en Bolivia la discusión con los pueblos ancestrales ha sido muy fuerte y en Argentina su sistema federal de gobierno no es que haya facilitado una buena transición a una explotación que ayude realmente a la economía nacional y provincial. En todos los casos el tema ambiental es crítico.

En los tres casos este mineral se encuentra en zonas semidesérticas. Eso significa que aún siendo el paisaje agreste, seco, pedregoso, lo cierto es que allí hay comunidades que cultiva su pancoger y logran vender excedentes. Como el litio necesita agua, esta proviene de las profundidades, no de las lluvias y de caudales que se alcanzan a ver durante las épocas de invierno. DE esta forma el agua es vital para estas comunidades.

Las multinacionales tienen procedimientos de toma de tierras que no son nuevas. Compra o expropiación a través de los representante del Estado, de grupos económicos y en general con el sello de corrupción. No es un hecho nuevo en estas tierras de Suramérica. Las selvas, que están vinculadas al sistema amazónico han sufrido explotación maderera, de biodiversidad y se han dedicado a cultivos industriales y extensos que han distorsionado el medio ambiente, hasta llegar en ciertos lugares a desertizar las tierras con las graves consecuencias que esto representa para el ecosistema continental. La minería en todo el subcontinente ha hecho lo suyo, daños ambientales a todo los niveles posibles y riqueza exportada que bien poco ha ayudado a un mejor vivir de los habitantes de la zonas afectadas.

Como el litio es el oro blanco que está presente en cantidad de accesorios de uso diario no alcanzamos a percibir la dimensión de alteraciones que genera su explotación, no solo medioambientales, agregue temas sociales, familiares, culturales y del derecho de poder vivir dignamente y no convertirse en un indigente más en las grandes ciudades por desplazamiento, y urbes que viven ajenas a estas realidades.

Si usted vive en una ciudad, y su recorrido diario no supera los treinta kilómetros, perfectamente se puede hacer en bicicleta, que entre otras le organiza el tiempo laboral. Cuántas veces nos quedamos más de lo necesario laborando porque no hay más que hacer o porque nos volvimos máquinas de producción. La bici lo hace cumplir su horario, hay que llegar a casa y tarde en la noche se complica.

Economía, salud, bienestar, rapidez y sin necesidad de sobre gastos como estacionamiento, la bici urbana es una solución de movilidad y ambiental que está al alcance de cualquier presupuesto. Eso sí, evite excesos, solo necesita una bicicleta sencilla, eficiente, urbana y cómoda.

Si está pensando en adquirir un E-car, considere lo que realmente representa para el planeta, nuestra América y nuestra gente, es más que una transición energética o una moda

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